Propóleo: un tesoro natural

El propóleo es una sustancia resinosa que las abejas obtienen de las yemas de los árboles y que utilizan para cubrir las fisuras que se producen en sus colmenas y mantenerlas libres de bacterias. Es de color pardo y sabor agrio. Está compuesto por resinas y bálsamos, cera, aceites volátiles, polen y sustancias orgánicas y minerales.

Su utilización con fines medicinales se remonta a la cultura del antiguo Egipto donde los sacerdotes lo empleaban para embalsamar a los faraones y elaborar ungüentos curativos. En Grecia, se conocía por sus cualidades desinfectantes y cicatrizantes. Precisamente su nombre viene de esta época: pro significa defensa y polis significa ciudad, es decir, “defensa de la ciudad” o “defensor de la ciudad”. Aristóteles, en “Historia de Animales”, describe este componente como «antídoto para las infecciones de la piel, llagas y supuraciones». También existe prueba de su uso en Roma, cuando relatan en un mito cómo la hermosa Melisa fue convertida por Júpiter en una abeja para que pudiera elaborar una esencia medicinal sobrenatural: el propolis. Se menciona en el Corán y se ha comprobado que los incas la empleaban para combatir la fiebre. Pero es en el siglo XX, en la Guerra de los Boers y en la Revolución Rusa, cuando se usó mezclada con vaselina de forma intensiva para cerrar y regenerar las heridas de sus combatientes.

El propóleo es anti bacteriano, antivírico, inmunoestimulante, anti inflamatorio, cicatrizante y ligeramente analgésico. En la actualidad, se han realizado investigaciones en las que se ha revelado su efectividad para combatir la hipertensión, la arteriosclerosis y enfermedades cardíacas. Así como para curar el acné, la urticaria, el herpes y otros padecimientos cutáneos, como por ejemplo, las llagas que se forman en las personas que tienen que estar postradas en la cama durante mucho tiempo. También es utilizado para úlceras bucales, dolor de muelas, e infecciones de garganta. Es un buen aliado para el invierno, ya que es una época en la que sufrimos resfriados y otro tipo de padecimientos como faringitis, laringitis y anginas. Para todo ello, el propóleo es un remedio natural que da muy buenos resultados, no sólo para curar sino para prevenir. Normalmente no lo encontrarás puro, sino que encontrarás extractos en pomadas, píldoras, sprays o ampollas. Asegúrate que tengan un porcentaje mayor del 20%.

Las investigaciones sobre los beneficios de esta sustancia siguen, e incluso un reciente estudio de la Universidad de Chicago ha mostrado como puede detener la proliferación de tumores en el cáncer de próstata como recoge el diario ABC . Es por tanto, un tesoro natural que cada vez se utiliza más por sus múltiples beneficios. Por último pero muy importante, algunas personas son alérgicas a los productos apícolas, por lo que la primera vez utilízalo con precaución. Tampoco es recomendable para personas con asma. Si no es tu caso, confía en el propóleo este invierno, ¡no te arrepentirás!