¿Qué ejemplo das a tus hij@s?

Bien se dice que se aprende más del ejemplo que del dicho. Como mamá, debes tenerlo presente todo el tiempo.

Ser madre implica muchos retos, uno de ellos y que es el detonador de la forma en que nos presentamos ante l@s hij@s, es el de convertirnos en su ejemplo y fuente de inspiración para que a partir de nuestros actos aprendan la manera en que desde la propia perspectiva, se debe vivir de forma adecuada.

Pero muchas veces olvidamos que todo el tiempo estamos comunicando algo, ya sea con el lenguaje verbal y no verbal: cómo hablamos y nos referimos al resto de las personas, a qué aspiramos, lo que miramos en la televisión, la forma en que nos vestimos, a quién y por qué admiramos a determinado personaje e incluso, hasta la manera en que recibimos el afecto y cuidado de los seres queridos.

Por eso, en el afán de educar chic@s que valoren los esfuerzos, practicantes de la equidad en todas sus manifestaciones, respetuosos y ejecutantes de todos los valores humanos, no podemos dejar de lado el impacto que tiene el ejemplo que se les da.

Creo lo que veo

La psicóloga Mariana Rivera, especialista en terapia familiar, señala que l@s niñ@s aprenden a desenvolverse a partir del mundo que les rodea, pero sobre todo, de los conceptos que recibe.

Por ejemplo, dos pequeños pueden crecer en una familia donde la madre trabaja y es el sostén, pero si una de ellas expresa a sus hijos lo desagradable que es salir de casa, lo mucho que lo sufre y establece que está dejando todo lo que le corresponde, por ir a conseguir el sustento, que es la responsabilidad del hombre, entonces ellos recibirán mensajes como que el trabajo es una tortura, que la mujer debe permanecer en casa y que el varón es el que lleva las mayores responsabilidades y por consecuencia, las tareas más trascendentes.

En cambio, en el segundo caso, si ella sale feliz, se muestra satisfecha, se organiza, hace equipo en familia para dar respuesta a los retos que tiene enfrente, se prepara, conquista su independencia y no solamente se siente, sino que transmite su realización personal, los chicos crecerán con ese cúmulo de imágenes y conceptos que los llevarán a vivir con plenitud e ir en la búsqueda de un escenario similar al que los ha rodeado.

El ideal de una buena madre

Culturalmente, el modelo de mamá ideal describe a una mujer intachable en todos los sentidos, capaz de sacrificarlo todo y estar siempre dispuesta sacar avante a su familia sobre toda adversidad.

“Siempre se ha tenido esa idea y no cambia con respecto a épocas pasadas y las actuales, hoy las mujeres tienen otro tipo de presiones con un estilo de vida que no les facilita el camino, sin embargo, esto no es un obstáculo para transmitir a los hijos una imagen de sí misma auténtica y convencida de que la forma en que se dirige corresponde a la que espera que sus hij@s aprendan”, explica la especialista.

El punto más valioso, dice Mariana Rivera, es transmitir seguridad pues es algo que no se puede fingir: se trata de algo real que surge del convencimiento de que se está haciendo lo correcto, que hay satisfacción y orgullo por realizarlo y que en conjunto esto es resultado de que lo que lo inspira es el amor, así como el anhelo de brindar lo mejor de ti a tus hij@s.

Para leer
El segundo sexo. Simone De Beauvoir. Editorial Debolsillo


Colaboración de Fundación Teletón México
“La prudencia empodera las palabras”
Bojorge@teleton.org.mx