Sé flexible, de ello dependerá tu felicidad

Para ser feliz hay que olvidar los viejos paradigmas, cuestionar lo que hemos aprendido y re-elaborar nuestros pensamientos para adaptarnos al entorno.

Hoy en día lo saben todas las empresas: ¡Ser flexible es una ventaja! La innovación, la creatividad, ser emprendedor, romper las reglas establecidas y alejarse de la zona de confort, son las claves para permanecer activo y satisfecho en el mercado laboral, y en la vida en general.

Ya lo dijo Lao Tsé en su libro Tao Te King muchos años atrás: “El que se encasilla en sus propias opiniones, no hallará a muchos que estén de acuerdo con él” y en este nuevo milenio parece ser una máxima que debemos seguir a toda costa. Pero ¿qué significa exactamente? Significa olvidar los viejos paradigmas, cuestionar lo que hemos aprendido y re-elaborar nuestros pensamientos para adaptarnos al entorno. Considerar nuevas alternativas y usar otros puntos de vista, poniéndonos en el lugar de los demás, es un ejercicio que nos incentivará intelectualmente y nos ayudará a ser más asertivos y abiertos en nuestras relaciones.

Esto nos sirve para conciliar nuestra vida laboral, familiar, social y establecer un equilibrio personal duradero; ya que si nos empeñamos en mantener una opinión o un concepto a toda costa, seguramente chocaremos con el sentir de otras personas y esto afectará en gran medida.

No olvidemos que la creatividad, la empatía y la iniciativa son factores que nos impulsan hacia un mejor futuro. Además la positividad es un gran imán que hará de nosotras un polo de atracción, lo cual levantará nuestra autoestima en gran medida.

A veces es difícil cambiar, por la cantidad de conceptos que nos han sido inculcados desde nuestra infancia, pero en eso consiste la vida, en aprender y desaprender constantemente y en transmitir a las futuras generaciones formas de adaptarse al mundo que les rodea. Evitar la rutina, innovar, aunque sea mínimamente, puede ser un hábito que desarrolle nuestra creatividad , y que nos ayude a crecer como personas.

Ser flexible significa ser libre para decir hoy sí y mañana no, compartir nuestras experiencias con los demás, alejarnos de estilos de vida rutinarios y pensamientos rígidos. Hay abundante bibliografía sobre el tema, y muchos psicólogos han elaborado estudios sobre esta relación entre flexibilidad y felicidad. Por ejemplo, la Psicóloga española, Jenny Moix, profesora en la Universidad Autónoma de Barcelona, tiene varias publicaciones sobre sus investigaciones en este campo, así como otro pensador Catalán, Eduart Punset, quien a través de su fundación intenta ayudar a las personas a ser más felices. Jorge Bucay, un famoso psicólogo argentino, hace sus aportes a esta línea de pensamiento y es interesante profundizar en este tema tan importante para nuestra salud mental y nuestra vida diaria.

Lo que nos lleva a sentirnos obligados a actuar de una determinada manera son nuestras propias creencias y valores. Crecimos y vivimos en una sociedad que nos lleva a soñar con una vida “perfecta”, estabilidad laboral, una familia siempre unida, una vida segura… a esto se llama presión social. Debemos hacer las cosas por una necesidad interna y no por un supuesto externo. Al abrir los ojos y liberarnos de estos rígidos esquemas, podremos ver un mundo de posibilidades que ni siquiera habríamos considerado.

Este mundo tan globalizado nos exige cambiar conductas, y no siempre es fácil hacerlo, pero al menos podemos intentar entrenar nuestro cerebro en el arte de la flexibilidad y la creatividad constructiva.