Sentir culpa no es tan malo como lo pintan

La culpa es un sentimiento de autorregulación que permite distinguir entre lo bueno y lo malo y, además, nos da la oportunidad de buscar el perdón.

La escena es conmovedora: tras una traición en la que están involucrados su amante y su hermano, la cual tiene un resultado mortal, el capitán Rodrigo Mendoza, quien es interpretado por Robert de Niro en la película La Misión (1986), acepta cargar de modo voluntario con sus armas y equipaje por un territorio accidentado, cuesta arriba, con el único interés de sanar el sufrimiento causado por su culpa .

Es inevitable asociar a este sentimiento, el dolor y un profundo malestar; sin embargo, sería injusto etiquetarlo como indeseable ya que por su naturaleza puede ser una valiosa herramienta emocional .

El psicólogo y académico Hans Olvera explica que la culpa es un sentimiento que queda instalado en los primeros seis años de vida, el cual tiene una valiosa función en la vida, ya que sirve de autorregulación de la conducta.

Gracias a esto, se puede diferenciar de acuerdo a la escala de valores y moral personal , lo que es bueno de lo malo y de ser necesario, resarcir el daño causado o corregir alguna situación.

El especialista aclara que todos la experimentamos y que por ser un mecanismo necesario de regulación de la conducta, no hay razón para pensarla como un sentimiento adverso: permite descubrir un acto de maldad o una actitud incorrecta y por consecuencia, brinda a quien la vive, la oportunidad de buscar el perdón .

De la luz a la sombra

“El problema está cuando la culpa se asocia a la obediencia, mecanismos de control y conductas chantajistas . Cuando a una persona se le condiciona su comportamiento a fin de que reciba a cambio aprobación, el mecanismo no opera correctamente, lo que lleva a que se exprese de diferentes modos”, explica el experto.

Agrega que debido a que se instala en la infancia y se alimenta en la adolescencia, el origen de este sentimiento en cada persona responde a su historia de vida, por lo que es necesario hacer una reflexión profunda en el modo en el que se manifiesta.

Una forma es por medio del autosabotaje , es decir, atentados en los que la persona compromete su propio éxito o bienestar personal, o bien, tener una inadecuada autoestima, mantener relaciones de violencia sin esperanza de salir de ellas, sentirse no merecedor de una mejor calidad de vida, entre otros más.

En voz del experto, algunas personas pueden manifestarla si evitan cambios en algún ámbito de su vida los cuales impliquen recibir algún tipo de recompensa, superarse o cristalizar una sobresaliente situación para sí: “Doy consulta a una persona que busca revelar las razones por la que no ha aceptado reanudar su vida de pareja tras su separación ; es importante que descubra los sentimientos que se generaron a partir de aquel evento y los motivos por los que ha renunciado a esto”.

“Conozco otro caso de una persona que, tras una atractiva propuesta de formación académica por parte de una prestigiosa universidad norteamericana, increíblemente declinó. Hay otros más que renuncian a expresar sus éxitos, ya que guardan la idea equivocada de que esto puede lastimar a los otros y por ende se despierta la culpa, por lo que lo evitan.

“Existen otros ejemplos como gente que posterga de manera indefinida un proyecto, son testigos del deterioro de sus relaciones afectivas o aceptan un estancamiento laboral, debido a este sentimiento”, comenta Hans Olvera.

Para finalizar, el especialista explica que el paso más difícil es reconocer que se tiene y poseer la voluntad de emprender la reflexión, descubrir el modo en el que opera y así, al igual que el capitán Rodrigo Mendoza, tener la legitima oportunidad de reparar los vínculos afectivos, buscar el perdón , sanar el daño hecho y aspirar de modo consciente, a una mejor calidad de vida.

Para ver:
La Misión (1986). Dirige Roland Joffé.


Para escuchar:
Agua: Trabajo con las emociones, Gandarvas Music.

Para leer:
Chantaje emocional, Susan Forward, Editorial Grijalbo.



Colaboración de Fundación Teletón México
“La prudencia empodera tus palabras”
Bojorge@teleton.org.mx