Sheriff Baca deja legado de intransigencia hacia inmigrantes

El sheriff Lee Baca, primer latino en ocupar ese puesto en el condado de Los Ángeles, deja un legado mixto y más bien amargo según los activistas proinmigrantes

Sheriff Baca deja legado de intransigencia hacia inmigrantes
Lee Baca, como sheriff de Los Ángeles, se mostró en ocasiones intransigente al aplicar regulaciones relacionadas con los inmigrantes en la región.
Foto: Archivo/J. Emilio Flores / La Opinion

El sheriff Lee Baca, cuyo departamento maneja y cuida el sistema carcelario del condado de Los Ángeles, ha sido un sólido e inflexible defensor del programa Comunidades Seguras (SCOM), por medio del cual cientos de miles de personas fichadas por las autoridades, incluso muchos que nunca fueron convictos de delito alguno, han sido entregadas a las autoridades migratorias para su deportación.

Mientras otros líderes policiales criticaban el programa, alegando que generaba desconfianza hacia la policía de parte de la comunidad inmigrante, Baca lo defendió siempre a capa y espada y lo aplicó con dureza.

Pablo Alvarado, de la Red Nacional de Jornaleros NDLON, dijo que Baca tuvo una actitud contradictoria respecto a los inmigrantes, aunque principalmente nociva.

“Cuando estaba la discusión sobre si los estados tenían la obligación de cumplir con las órdenes de detención de ICE y se ocupaba alguien que defendiera a los inmigrantes, Baca dijo claramente en una entrevista de radio que los indocumentados no tenían los derechos civiles del resto de la población”, apuntó Pablo Alvarado, Director de NDLON, en una entrevista.

“Cuando Baca, que está en el condado con más inmigrantes del país dijo eso, le dio un espaldarazo a esa actitud y se convirtió en el ¨poster boy” del gobierno federal y de Comunidades Seguras”.

No obstante, Baca también actuó en beneficio de los inmigrantes en algunas ocasiones. Por ejemplo, cuando los activistas empezaron a presentar demandas y a luchar contra medidas que criminalizaban a los jornaleros en diferentes ciudades del condado, el sheriff respondió con una directiva interna a sus alguaciles para que no aplicaran esas leyes. “Desde ese día la situación de los jornaleros mejoró mucho”, dijo Alvarado.

Baca también era conocido como una persona conciliadora, que a menudo visitaba a las comunidades y se reunía con grupos críticos de sus políticas. “El te escuchaba, se reunía con los activistas, pero no hacía reformas. Simplemente hablaba bien”, apuntó Carlos Montes, activista de la Coalición pro Inmigrante del Sur de California.

La coalición, junto con la National Lawyers Guild, luchó contra Baca y su política de remolcar los carros de las personas sin licencia y mantenerlos durante 30 días, una política en la que nunca cedió ni un ápice, a diferencia de otros departamentos, como del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD).

“Por seis años hemos luchado para que cambie esa política”, dijo la abogada y activista de Los Ángeles Cynthia Anderson Barker. “Nos hemos reunido dos veces con él y en este momento tenemos pautada con él una reunión la semana que viene, que hasta ahora no nos han cancelado. Ahí vamos a pedirle que antes de irse deje eso como legado”.

Baca se opuso desde un principio al proyecto de ley que eventualmente se convirtió en el Trust Act o Acta de Confianza, que limita la colaboración de policías locales con las autoridades migratorias a a la entrega de extranjeros que sean delincuentes peligrosos y violentos, aunque el año pasado cambió y decidió apoyarla.