Una buena agenda extraescolar: Cómo planearla

Llenar a los niños de actividades puede resultar contraproducente, especialmente si los padres no se involucran.

Además de la escuela, los niños realizan otras actividades que pueden favorecerles en muchos aspectos, como en la sociabilización y el trabajo en equipo. Pero cada niño es distinto y cada uno tiene diferentes gustos y capacidades. Por eso, los padres deberán tener en cuenta las aficiones y el carácter del pequeño, así como el tiempo del que dispone, los trayectos y cómo compaginarlo todo a la hora de gestionar las actividades de la agenda extraescolar.

Tipos de actividades y la elección de los niños

Hay muchas clases de actividades fuera de la escuela que los niños pueden elegir. Las más demandadas son las deportivas y algunas culturales, como danza, música o pintura. En general, los niños se sienten a gusto realizando actividades que les permiten expresar su creatividad personal , aquello que les apasiona , a la vez que relacionarse con otros niños de su edad.

Pero hay que valorar el tiempo y esfuerzo que les puede suponer cada actividad, ya que no pueden centrar todo su interés y capacidad solo en eso. Deben poder concentrarse también en sus estudios, y mantener el equilibrio con una buena relación familiar y el tiempo de ocio.

Por estas razones, son los padres quienes deben escuchar al niño respecto a qué le interesa, de qué se siente capaz o le gustaría practicar, y guiarle en la elección, al tiempo que se informan de la manera más adecuada de integrar esas prácticas en la vida de su hijo. Habrá actividades que sean difíciles de realizar, dependiendo de factores familiares, económicos o de ubicación; todo eso debe tenerse en cuenta, antes de seguir con los planes e ilusionando al niño.

Una vez que estén seguros de que la actividad escogida es una buena opción de acuerdo a los criterios antes mencionados, los padres deben comenzar a dar los pasos necesarios para crear una correcta agenda extraescolar.

Detalles y consejos a considerar

  • Ante todo, asegúrense de que la agenda de actividades no está demasiado apretada. No conviene sobrecargar de responsabilidades a los niños, ni que vayan demasiado cansados por los esfuerzos que les demanda cada actividad que practican.
  • Es bueno animar y motivar a los niños a que realicen otras actividades, pero nunca hay que obligarles, ni elegir por ellos. Debe ser algo que les guste y para lo que se sientan capacitados desde el principio.
    • La implicación de los padres es esencial. También sus horarios tienen que combinarse bien con los de entrada y salida de las actividades de los niños, si hay que recogerles o llevarles. Es muy frustrante que deban dejar lo que practican, por inconvenientes familiares.
      • Pidan consejo sobre qué actividades convienen a su hijo a sus profesores o tutores escolares. Ellos tienen más práctica en reconocer qué puede ir bien a cada niño y pueden, incluso, sugerir opciones en las que no habían pensado.
        • Si el niño va a realizar más de una actividad, intenten que sean variadas. Un deporte y una actividad cultural o de aprendizaje de nuevas técnicas, es más adecuado que centrarse solo en una modalidad.
        • Organicen su agenda extraescolar de modo que el tiempo se reparta también en sus tareas escolares, ratos libres para sus juegos con amigos o su ocio personal y compartir con la familia.