Vivir sin estrés es más fácil de lo que piensas

Haz un alto y pregúntate si es realmente necesario llenar de actividades en la vida diaria y, por ende, de estrés.

Vivir sin estrés, o por lo menos vivir con el mínimo posible, es más fácil de lo que piensas y te puede traer muchos beneficios, no sólo a ti sino a todos los que te rodean. Y lo mejor de todo es que la solución es muy sencilla y no tendrás que hacer absolutamente nada extra para lograrlo y ser cada vez más feliz .

Lo primero que debes entender para llevar una vida más relajada , saludable y menos estresante es que, a pesar de que el cerebro de las mujeres está diseñado para llevar a cabo varias actividades a la vez, en la vida diaria no es necesario hacer muchas cosas simultáneamente, y mucho menos es un deber.

¿Nunca te has preguntado a ti misma si realmente es necesario estar tan ocupada como generalmente lo estás? ¿Te estás creando a ti misma actividades y obligaciones innecesarias , simplemente porque piensas que eres más indispensable de lo que realmente eres o necesitas ser?

Muchas personas tienen la equivocada convicción de que en la sociedad moderna es una obligación estar siempre ocupados y hacer muchas cosas a la vez, así no sean necesarias, lo que trae como consecuencia que llevemos una vida agitada y estresante , no sólo para nosotros sino también para los demás, lo que a su vez se refleja negativamente no sólo en nuestra salud, felicidad y calidad de vida, sino también en la convivencia social.

Autoimponerse muchas actividades y obligaciones innecesarias es una de las causas principales del estrés cotidiano de las personas y de nuestra sociedad, que todos podríamos reducir, e inclusive eliminar de nuestras vidas para nuestro propio bien , simplemente haciendo menos cosas, en vez de hacer más. Es la sabia y sencilla teoría de ” menos es más”.

Así que, de ahora en adelante intenta imponerte a ti misma una menor cantidad de actividades y obligaciones; haz menos cosas a la vez y verás la diferencia. Intenta por ejemplo no responder el teléfono cada vez que suene (y no te sientas culpable por ello), y menos aún cuando estés manejando. No inscribas a tus hijos en múltiples actividades extracurriculares que te obliguen a pasar todas las tardes corriendo de un lugar a otro.

No intentes controlar absolutamente todo en el trabajo, en la calle o en la casa. No cocines, laves la ropa y ayudes a los niños en sus tareas, todo a la vez. Hay cosas que pueden esperar… relájate, tómate tiempo para ti; tiempo para no hacer nada o para hacer cosas que te gusten y distraigan. Poco a poco verás la diferencia en tu vida y en la de todos los que te rodean, y estarás más relajada, saludable y feliz, y serás más eficiente en las cosas importantes. Recuerda, “menos es más”.