Gobierno vs. periodista en Guatemala

¿Criticar actos de corrupción es traicionar a la patria?
Gobierno vs. periodista en Guatemala
Hace falta miopía severa para que el Poder Ejecutivo manipule al Poder Judicial para censurar críticas vertidas en una sección de chismes políticos.
Foto: Shutterstock

En Guatemala, los patos les disparan a las escopetas. Las constantes críticas por corrupción al gobierno de turno, que publica el diario El Periódico, llevó a la vicepresidenta Roxana Baldetti a acusar al presidente de ese medio, José Rubén Zamora, de “violencia contra la mujer” y al presidente Otto Pérez a acusarlo de “extorsión, chantaje, y violación a la Constitución” (entre otros delitos). Según el citado diario, para el mandatario, “[la conducta de Zamora] en tiempos de guerra se asemejaría a la de traición a la patria”. ¿Criticar actos de corrupción es traicionar a la patria?

Zamora reaccionó acusando a ambos funcionarios de abuso de poder y falsificación de delitos. Mientras tanto, Pérez dice que cuando Zamora lo acusa de integrar grupos delincuenciales, “desestimula la inversión en el país y llama al irrespeto a las autoridades que gobiernan la Nación”. ¡¿Que qué?! Pareciera que nada más le da mala fama a Guatemala. Tres ejemplos: la creciente tasa de homicidios, figurar entre el 30 % de países más corruptos, y ser el país centroamericano que menos cocaína decomisó en 2013 (2 toneladas contra 17 a 42 toneladas de los demás). Y esto lo dicen la Organización de Naciones Unidas (ONU), Transparencia Internacional (TI) y las propias estadísticas oficiales del país.

Las críticas que Pérez menciona aparecen en diversas secciones, incluyendo una de chismes políticos, que no cita fuentes ni contrasta la información con la versión de los aludidos. Sin embargo, la vía para protestar este caso es la Ley de Emisión del Pensamiento, que regula el proceso en un tribunal de imprenta para quienes se consideran afectados por publicaciones periodísticas. En cambio, Pérez le pidió a un juez de Instancia penal ordenar el cese de críticas y el embargo de las cuentas bancarias a Zamora. ¿No es eso chantaje—ahora sí—para obligarlo a callarse?

El juez José Luis Patán (su verdadero apellido) optó por prohibirle a Zamora salir del país y lo citó a una audiencia el 7 de febrero. Baldetti, por aparte, invocó la Ley de Femicidio (creada para casos de violencia contra la mujer) pues aduce que Zamora le causó daño emocional. Entre las críticas resalta la denuncia de que el valor de los bienes de Baldetti supera el total de los sueldos devengados como funcionaria pública (ella dice que ganó su fortuna vendiendo verduras y shampoo). El Periódico también divulga supuestas anécdotas (algunas subidas de tono) de la vida personal de los citados funcionarios. Otras fuentes confirman algunos datos y anécdotas, pero sin ser citadas con nombre y apellido, y ningún otro medio periodístico publica algo semejante.

En 2013, Pérez le dijo al periodista de Univisión, Jorge Ramos, que “metía las manos al fuego” por Baldetti. Pero, ¿por qué se opuso entonces a que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) investigue más casos y le pidió limitarse al fortalecimiento institucional en los dos años de mandato que le restan? Así reaccionó el mandatario cuando la CICIG anunció que investigaría la corrupción en las aduanas y las campañas políticas (a dos años de las próximas elecciones presidenciales).

La jueza Karen Chinchilla advirtió a Zamora que, de seguir criticando a Baldetti, puede citarlo u ordenar su captura (saldría libre con una fianza de unos $60 dólares). Curiosamente, según El Periódico, el padre de la jueza es concejal en una municipalidad donde el alcalde es del oficial Partido Patriota (PP), y la esposa del alcalde es diputada del PP ante el Congreso. ¿Será que por eso la justicia es pronta y cumplida con Baldetti, y basta un chasquido de dedos presidenciales para que un juez actúe, en un país donde la impunidad alcanza un 70 por ciento?

Hace falta miopía severa para que el Poder Ejecutivo manipule al Poder Judicial para censurar críticas vertidas en una sección de chismes políticos. Para Pérez y Baldetti, quizá el escarmiento a Zamora justifique los medios, pero sienta un pésimo precedente. Es un golpe bajo de quien se vende como un estadista líder en la región—un traje que le queda grande.

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