Lo mejor está por venir

Potros-Patriots duelo en el que nadie se atreve a pronosticar
Lo mejor está por venir
Tom Brady (izq). QB de Patriotas y Andrew Luck, de Potros, dos titanes del ataque, hoy a esperado duelo.
Foto: AP

NUEVA YORK (AP).— Cuando los Potros de Indianá polis invadan hoy la cancha de los Patriotas, los momios podrían estar nivelados.

Las estadísticas no lo reflejan, pero la realidad es que Tom Brady tuvo otro año espectacular y no es novedad.

A pesar de tener un grupo de receptores totalmente nuevo, la mayoría de ellos sin experiencia, y de no contar con sus blancos favoritos, Wes Welker (firmó con Denver) y Rob Gronkowski (lesionado), los Patriotas terminaron 12-4 de la mano de su mariscal y ganaron otra vez la División Este de la Conferencia Americana.

Del otro lado estará Andrew Luck, que tiene la misma estampa ganadora de Brady.

Luck encabezó una remontada impresionante el fin de semana pasado, en que los Potros dieron vuelta un partido que perdían por 28 puntos contra los Jefes de Kansas City.

Está en su segunda temporada como profesional. En su segundo año, Brady ganó un Super Bowl.

Si Luck y los Potros (12-5) quieren coronarse campeones, no podrán tener otra partida en falso. Y si sacan ventajas, deberán encontrar la forma de frenar a un Brady que se especializa en ganar partidos que su equipo está perdiendo.

A nadie le sorprendió que tres equipos visitantes lograran victorias en la primera ronda de los playoffs de la NFL.

Pero ahora dos de esos ganadores, los Santos y Cargadores, nadan contra corriente, porque jugarán afuera.

La historia reciente señala que la condición de local es importante en los cuatro partidos de la segunda fase.

En los dos últimos años hubo una sola victoria del visitante. Al mismo tiempo, solo dos veces desde el 2002, en que se empezó a usar el actual formato, hubo barridas de los cuatro dueños de casa.

Ahora que ganaron por primera vez afuera en los playoffs, los Santos (12-5) podrían iniciar hoy una racha en Nueva Orleáns.

Primero, no obstante, deberán borrar de sus mentes la paliza 34-7 que sufrieron a manos de los Halcones Marinos el 2 de diciembre en el CenturyLink Field de Seattle.

Es cierto que Seattle perdió su invencibilidad de locales al caer ante Arizona hace tres semanas. Muchos dicen que esa fue una derrota con consecuencias imprevisibles, pero se piensa que por el contrario, le vino bien a los Halcones (13-3) comprobar que no son imbatibles. No sufrirán nuevos tropiezos, aunque esto no será un paseo, como el otro partido con Nueva Orleáns.

Por otro lado, los Cargadores van a Denver con la confianza de haber ganado el último partido en la temporada regular y fue una victoria sobre los Broncos (13-3) en el complicado estadio de Mile High.