Petro confía en CIDH

Alcalde de Bogotá pide a Santos que no haga efectiva aún su destitución
Petro confía en CIDH
Una mujer asiste a una marcha en apoyo al destituido alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, ayer, en Bogotá, Colombia.
Foto: EFE

BOGOTA, Colombia.— El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, insistió el viernes en que la Procuraduría no era la institución competente para destituirlo y le pidió al presidente Juan Manuel Santos no hacer efectiva de inmediato la eventual orden judicial para removerlo del cargo.

Petro pidió al presidente no hacer efectiva la orden del procurador Alejandro Ordóñez hasta que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se pronuncie sobre las medidas cautelares que él recientemente solicitó ante ese tribunal.

“Nunca se observa en el mundo democrático casos en donde un funcionario que ha sido elegido popularmente sea destituido por una autoridad administrativa [la Procuraduría] y no judicial”, aseguró Petro en su despacho a un grupo de periodistas de medios de comunicación internacionales.

El 9 de diciembre pasado, Petro fue destituido por la Procuraduría debido a presuntas irregularidades un año antes con la recolección de basuras en la capital colombiana. La determinación fue apelada y por eso Petro aún es alcalde de la capital a la espera de los próximos pasos en el proceso disciplinario.

La Procuraduría aún no ha respondido el recurso interpuesto por el alcalde.

En una extensa intervención ante la prensa, Petro dijo que acudió a la CIDH porque se trata no sólo sus derechos como alcalde sino también los de sus electores.

“La [eventual] medida cautelar es una decisión inmediata, rápida, para evitar un daño grave e irreparable en el caso de mi inhabilidad para ejercer cargos, que es por 15 años. De acuerdo a la decisión de la Procuraduría, es perpetua la inhabilidad que me ha impuesto el procurador”, enfatizó Petro, un ex guerrillero de 53 años del pacificado Movimiento 19 de Abril o M-19 que se posesionó en el cargo el 1 de enero de 2012.

“Por ese hecho de daño irreparable, entonces hemos acudido a la Comisión para que cautele antes de que se produzca el daño irreparable”, insistió.

Para Petro, “esta lucha que estamos dando no es por el alcalde, aunque mucha gente se solidariza conmigo y con el programa de gobierno, lo que estamos aquí luchando es por los derechos y la democracia de Colombia”.

Pasadas las 7:00 de la noche, Petro salió a un balcón de la alcaldía de Bogotá y habló a sus simpatizantes durante una hora.

Primero pidió un minuto de silencio por el joven Geison Martínez, asesinado el 5 de enero, y quien promovía en el sur de la capital un movimiento popular para que Petro se quedara en el cargo. Las autoridades no han dicho si su homicidio está relacionado con la actividad política de Martínez.

Acto seguido, arremetió contra el procurador general, a quien calificó como un fanático religioso.

“El señor Ordóñez se apresta a confirmar su decisión; cree que nadie lo va a detener… El lunes o martes firmará desde su oscuro escritorio lo que él cree es la ley de Dios”, dijo. El comentario del alcalde está relacionado con la conocida religiosidad del procurador.

“No nos vamos a quedar en el siglo XVI del Concilio de Trento en el que cree el procurador”, agregó el alcalde, quien advirtió que si se ratifica su destitución las manifestaciones de sus seguidores no pararán ni en Bogotá ni en el resto del país porque, en su concepto, lo que está en juego es la democracia de Colombia.

Ordóñez no se ha referido públicamente a los ataques de Petro porque de hacerlo tendría que declararse impedido para conocer de la apelación presentada por el alcalde.

De ser confirmada la destitución de Petro, será el presidente Santos quien eventualmente la haga efectiva.

“Petro no se va, Petro se queda”, “Todos somos Petro” y “El pueblo habla, el pueblo manda”, se leía en algunas pancartas que llevaron los marchantes a la Plaza de Bolívar.

Pablo Prieto, un comerciante de 64 años, le dijo a la AP que “estoy aquí, en la plaza, y espero a Petro, que nos hable, porque lo apoyo totalmente, porque ha sido el único hombre en Colombia que no ha traicionado los derechos del pueblo”.

Según la policía, al menos tres mil de sus efectivos garantizaron el orden público durante la manifestación de la jornada.

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