Aprende a jugar con el primer plato

Llevar una dieta equilibrada es fundamental para nuestra salud, pero también para lucir bien y sentirnos a gusto con nuestro propio cuerpo. Para ello, nuestras comidas deben contener un primer plato, un segundo y postre. De esas tres partes, mientras que el segundo debe ser lo que más nos llene -en general, carne o pescado-, los postres deberían ser light, como una fruta o un láctico. Para completar la dieta, el entrante es el que juega un papel fundamental para alimentarnos saludablemente. He aquí algunas indicaciones para saber qué cocinar como primero:

La sopa, fría en verano y caliente en invierno, es un entrante muy adecuado. Además de gustar tanto a pequeños como mayores, ofrece una amplia gama de variedades que puede satisfacer cualquier gusto. La sopa puede ser de verduras, de arroz, de pasta o simplemente de caldo. También la hay de melón con jamón, deliciosa en verano.

Otro primer plato idóneo son las verduras, especialmente por la noche o cuando se sigue una dieta para adelgazarse. Pueden ser cocidas o a la plancha, con salsas o sin ellas, y de verduras hay tantas como nos podamos imaginar. Son aptas desde las acelgas hasta las espinacas, pasando por la zanahoria y la patata hervida y también por la berenjena y el calabacín rebozado, que también pueden ser acompañados de pan con aceite. Las ensaladas, por su parte, son las que ofrecen una mayor variedad de hortalizas y suelen gustar mucho, dado que se pueden hacer de mil maneras distintas: con lechuga y tomate, con cualquier tipo de fruta, con maíz, con cebolla, con frutos secos, con atún, con queso e incluso con jamón york o salmón.

Las legumbres son uno de los mejores alimentos para ser cocinados como entrante. Aquí se incluyen los garbanzos, las lentejas, los guisantes y las alubias, y se pueden cocinar de tantas formas diferentes que van a gustar a toda la familia: con arroz, con alcachofas, con pimiento e incluso con embutido y con patatas.

Finalmente, el arroz y la pasta son alimentos mucho más calóricos que los anteriores, así que es recomendable comerlos como platos únicos, acompañados de algo ligero como una ensalada.

No olvides que la cocina requiere tiempo y, sobretodo, imaginación. Por ejemplo, en verano puedes hacer una buena ensalada con hortalizas y también con lentejas o garbanzos. Por otro lado, en invierno puedes preparar un buen puré de patatas o de calabacín. Eso sí, no olvides con qué acompañar el primer plato y fíjate siempre en las propiedades nutricionales de los alimentos que eliges para preparar el segundo y escoger los postres. Así, tu cuerpo te lo agradecerá y tu paladar, ¡también!

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