Cata de vinos: ¡encuentra tu favorito!

Cuando se le pregunta a un sommelier cuál es el mejor vino, la respuesta suele ser tan simple como certera: “el que más te gusta a ti”. Pero hallar ese perfecto caldo no es tan sencillo como parece. Solo existe una forma y esa es la cata de vinos.

El gran cineasta italiano Federico Fellini decía que un buen vino “es como una buena película: dura un instante y deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre en las películas, nace y renace en cada saboreador”. Será por eso que el vino seduce por igual a paladares académicos y amateurs; por esa capacidad de ser siempre único y diferente, así como lo es cada ser humano.

El conocimiento enológico no es algo que se pueda adquirir de un día para otro. El gusto, como el resto de los sentidos, debe ejercitarse continuamente para desarrollarlo a plenitud. Los sommeliers concuerdan en que el mejor vino solo se consigue probando y siguiendo unas básicas recomendaciones para su degustación y correcta apreciación.

¿Pero de qué se trata la cata de vinos? En palabras llanas, catar es el método por medio del cual se descifra y detalla el cuerpo de esta bebida. El tiempo es la clave. Un vino no se cata con apuros. Un vino se observa, se respira y se saborea con calma para así precisar qué cualidades estamos percibiendo.

En orden, según bacowinehouse, un vino debe apreciarse de la siguiente manera:

Con la vista

Con el olfato

Con el gusto

Notas sensoriales

En el proceso de educar tus sentidos, lo ideal es comenzar por anotar cada detalle que vas descubriendo, junto con el nombre de la bodega, cosecha y cepa de los vinos que más te gustan. Reflexiona sobre tu elección. Piensa por qué te gusto uno quizá con más olores a madera que otro con notas frutadas. Qué sentiste en tu boca: ¿fue suave o lo sentiste áspero?

Al principio costará un poco describir con palabras las sensaciones que te llegan, pero como el tiempo es la clave, con cada nueva degustación y el intercambio con otros catadores, tu vocabulario se expandirá y se te hará mucho más fácil diferenciar las características entre un vino y otro. Llegará un punto en el que no tendrás que anotar, pues tus sentidos ya habrán memorizado olores, sabores y colores.

Lo importante es entender que la cata de vinos es un examen para el caldo y no para el saboreador. Nada de estrés ni miedo por decir algo incorrecto. Aquí no hay suspendidos ni aprobados. Como bien decía Fellini, cada vino “nace y renace” en cada paladar. Y, como dice Interpatagonia, cada paladar es completamente subjetivo. No existen dos personas que capten de manera idéntica un mismo vino.

Tips básicos

Procura un sitio con buena luz y aireación

Verifica que el vino esté a la temperatura correcta. Casi siempre en la etiqueta se coloca la temperatura ideal.

Usa una copa de cristal fino, liso y transparente.

Llena sólo un tercio de la copa. Así podrás moverla rotativamente para apreciar la intensidad del color y claridad. Luego debes introducir la nariz en ella para captar los aromas.

Colores del claro a oscuro. Si vas a probar varios vinos, comienza con los blancos, luego los rosados y termina con los tintos.

Dentro de un mismo grupo de colores, el sabor también va de menos a más. Primero los más ligeros y luego los más estructurados.

Cuando vayas a catar no uses perfume muy fuerte.