¿Cómo mantengo mi piel hidratada?

Mantener la piel hidratada es signo de salud y bienestar. Además, es un indicador del estado de ánimo de las personas y un camino directo hacia la belleza.

Una buena hidratación nos permite protegerla de las agresiones externas, las enfermedades y envejecimiento prematuro.

La piel contiene un 70% de agua y debajo de estos porcentajes, se debilita y se daña. La exposición al sol, la contaminación, el consumo de tabaco y la falta de vitaminas y minerales, terminan por resecarla y ocasionar flacidez, opacidad y arrugas prematuras. Por estos motivos es fundamental ingerir cantidades óptimas de agua, llevar a cabo una alimentación balanceada y utilizar de productos que la hidraten.

Un primer paso y quizás el más importante es cuidar la hidratación del cuerpo, rostro y manos a través de la incorporación de abundante líquido por boca, ya sea ante los excesos del calor durante el verano o bien cuando el frío acecha. El agua mineral y los jugos de frutas son clave.

El segundo paso consiste en la aplicación diaria de lociones hidratantes que pueden combinarse con aceites esenciales, preferentemente orgánicos.

Luego, debemos tomar los recaudos necesarios para protegernos de las radiaciones nocivas del sol. Una buena crema con factor de protección es lo más recomendable además de evitar exponerse bajo el sol al mediodía.

Es preciso tener en cuenta que la piel envejece tanto de modo intrínseco como extrínseco.

El primero de los casos suele responder a los cambios fisiológicos propios de la edad resultando en arrugas finas, pérdida de espesor y tensión de la epidermis. La piel va desacelerando su capacidad de generar colágeno y elastina.

En el segundo caso debemos señalar al famoso fotoenvejecimiento producto de los rayos del sol y demás agentes nocivos como, por ejemplo, los detergentes o limpiadores.

Consejos útiles para lucir una piel hidratada

  • Mantener una alimentación adecuada y moderada, rica en aportes vitamínicos y minerales.
  • Beber al menos 2 litros de agua por día.
  • Consumir frutas frescas y vegetales.
  • Apostar por la dieta mediterránea ya que es rica en vitaminas A, E y C, y antioxidantes.
  • Evitar el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias nocivas como las grasas y los azúcares refinados en exceso.
  • Realizar actividad física periódicamente para eliminar toxinas.
  • Apostar por el buen descanso.
  • Aplicar cremas y lociones hidratantes acuosas. En caso de pieles muy resecas, se recomienda utilizar productos más oleosos. Algunos de los ingredientes que contribuyen notablemente a hacernos acreedoras de una piel hidratada son: el colágeno, la elastina, la glicerina, el propilenglicol, la vitamina B5, el sorbitol, los ácidos lácticos y hialurónicos, y los extractos glicólicos por su amplia capacidad regeneradora.
  • Además de mantener una buena dieta balanceada, realizar actividad física y cuidar apropiadamente de la piel, recuerda consultar con tu dermatólogo de confianza pues no todos los productos son para todas las mujeres.
  • Recuerda que los baños en aguas termales, saunas, un día de spa , tratamientos faciales y exfoliaciones son opciones relajantes y divertidas para lograr una piel hidratada, reluciente, y humectada.