Consejos para tratar el acné

Cómo tratar el acné es un tema que interesa a todo el mundo en algún momento de su vida, pues se calcula que seis de cada diez personas entre los 20 y los 29 años tienen ese padecimiento. El más común se manifiesta en el área de la cara, especialmente la frente, nariz y barbilla, pero en algunos casos se extiende a los hombros, el pecho y la espalda.

Los brotes de acné se producen con mayor frecuencia en la pubertad, una época de la vida en la que la piel presenta un exceso de sebo debido a la actividad hormonal, y la mayoría de las personas superan este problema al llegar a los 20 años.

Sin embargo, después de esa edad algunos siguen padeciendo de acné, un problema que suele causar repercusiones emocionales y sicológicas porque afecta la imagen y autoestima.

La buena noticia es que hay muchos tratamientos que pueden ayudar a controlar el acné, incluyendo medicamentos que se venden sin receta. En los casos más agudos se debe consultar a un dermatólogo que es el único capacitado para recetar medicamentos para la piel, tales como antibióticos para combatir las bacterias.

Tratamiento natural

Generalmente ser recomienda seguir una dieta en la que abundan las frutas y vegetales, con pocos productos de origen animal, para tratar el acné, así como seguir un estilo de vida sano, practicando ejercicios con regularidad y haciendo énfasis en la higiene de las partes afectadas.

Se debe consumir suficiente agua y combatir el estreñimiento para evitar que los desechos tóxicos se alojen en el colon. Si es necesario se recomienda usar un laxante suave para evitar el estreñimiento, ya sea comer ciruelas pasas cocidas al vapor antes de acostarse, tomar una cucharada de aceite de oliva dos veces al día o una cápsula de aceite de ricino antes de la comida.

Como remedios naturales para aplicar en las áreas donde se localiza el acné se puede usar aceite de lavanda, que es astringente y tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, o miel de abeja, de probada efectividad para combatir las infecciones.

El agua de rosas también es útil si se rocía sobre la piel para calmar la erupción, al igual que el té de manzanilla y una pasta preparada con bicarbonato de sodio y agua.

Cómo prevenir los brotes

Lávate la cara dos veces al día con agua tibia y un jabón fabricado para la piel con acné, masajeando con movimientos circulares y sin frotar. Después aplícate una loción que contenga peróxido de benzoilo para reducir la grasa y las bacterias.

Acostúmbrate a no reventarte los granitos con los dedos, pues con ello solo conseguirás empujar la infección hacia las capas más profundas de la piel, dejando pequeñas heridas y cicatrices. En general debes evitar tocarte la cara con las manos o apoyarla en objetos que acumulen bacterias, como el auricular del teléfono. Lávate el cabello con frecuencia y no dejes que toque el rostro para que no lo contamine con la grasa y el polvo.

Lavarte la cara antes de dormir es importante siempre, pero lo es aún más si padeces de acné. Escoge cosméticos con la leyenda de “no acnegénicos” en la envoltura, y renuévalos con frecuencia.

En cualquier caso, lo más indicado es que un dermatólogo te recomiende el tratamiento adecuado para controlar el acné e impedir que te deje marcas o cicatrices.