Dientes blancos: es hora de sonreír

Lograr disfrutar de dientes blancos no sólo es una cuestión de estética sino también sinónimo de salud bucal. Teniendo estos dos horizontes en vista, es importante recalcar que todas aquellas cuestiones referentes a la salud y a la belleza comienzan por dentro. Esto significa que las buenas rutinas son siempre nuestras mejores aliadas.

Muchas veces se habla de tratamientos blanqueadores mágicos y soluciones rápidas. Sin embargo, en opinión de los expertos este tipo de procedimientos pueden ser resultar corrosivos para las piezas dentales.

Lo mismo ocurre con los remedios caseros que prometen dientes impolutos recurriendo a las mezclas de agua oxigenada, limón o bicarbonato de sodio. Estos ácidos pueden jugarnos una mala pasada ya que a mediano o corto plazo tienen efectos nocivos pues remueven el esmalte que naturalmente recubre los dientes y como resultado, éstos pueden quedar marcados con una tonalidad amarillenta.

El buen cepillado diario es lo primero que debemos respetar. Un buen cepillo de dientes y unos minutos de dedicación son la clave de la higiene y la belleza bucal.

Hay que tener en cuenta que cepillar las piezas dentales es un ritual que debe llevarse a cabo en ayunas para remover la placa, antes de ir a dormir para evitar que los restos del alimento se alojen en la boca y se transformen en bacterias y caries.

Para reforzar los cuidados es necesario cepillarlos después de cada comida y, sobre todo, luego de ingerir café, té, vino tinto, gaseosas o alimentos con azúcar.

El cepillo debe tener cerdas suaves que faciliten el barrido aún en las regiones donde las cavidades son más pronunciadas.

Un excelente complemento es un buen dentífrico con flúor. Por un lado, protege la dentadura aportando una capa que recubre y protege. Por otro, genera una sensación de frescura y mejora el aliento.

Una vez al día, es preciso cepillarse sin dentífrico, enjuagar y comprometerse con el uso del hilo dental. A diferencia del cepillo, el hilo dental remueve los restos de suciedad que se esconde entre los dientes y muelas. Luego, volver a cepillar para completar el proceso.

Los antisépticos bucales de marca también actúan protegiendo, fortaleciendo el esmalte y removiendo todos aquellos elementos que tienden a formar la placa bacteriana. Unos buches de 30 segundos son altamente recomendables.

Asimismo, las hierbas naturales como la salvia, la mirra o el tomillo poseen acción antiséptica, desinfectante y blanqueadora. De todas formas, siempre es recomendable repasar los pasos para lograr dientes blancos con los expertos en el tema. Ellos siempre están a la vanguardia de los nuevos productos y son nuestros mejores referentes a la hora de eliminar dudas, y darnos indicaciones específicas y personalizadas. Incluso, pueden recomendarte el uso moderado de tiras blanqueadoras que por sus altas concentraciones de flúor contribuyen a la causa de los dientes blancos y la sonrisa perfecta.

Recuerda que ingerir frutas frescas y crujientes es muy importante pues éstas actúan como limpiadores naturales.