El queso blanco es una sana alternativa para aderezar tus platillos

Entre los principales subproductos lácteos se encuentran los diversos tipos de quesos; la mayoría de ellos son en verdad deliciosos aunque hay que tener cuidado y evitar no consumir de más, debido a la grasa que algunos contienen. Por fortuna el queso blanco es una excepción a esta regla, ya que es un producto bajo en grasa y te proporciona calcio, sodio y diversas vitaminas y minerales.

Este tipo de queso contiene de 90 a 100 calorías y entre 7 y 12 gramos de grasa por cada 100 gramos; esta es apenas la tercera parte de la grasa que contiene el queso manchego, por ejemplo. El queso blanco se recomienda para las personas buscando una variedad más sana de esta comida, incluyéndola en sus dietas y preparando diversos platillos y postres. Aquí algunos ejemplos.

Prepara la mejor de las ensaladas: tu paladar te lo agradecerá al igual que tu familia; necesitas 3 tomates medianos, una botella de aceite de oliva, media lechuga, dos pimientos verdes y 400 gramos de queso fresco (puedes elegir de cabra por ejemplo). En un platón grande colocas el jitomate, queso y lechuga perfectamente picados al igual que los pimientos; luego viertes aceite de oliva al gusto y si deseas puedes añadir cilantro, orégano y ajo asado para mejorar el sabor.

Sincronizadas de queso y jamón: esta es una perfecta y rica idea para complementar tu desayuno o cenar ligero. Para cuatro personas necesitas ocho tortillas de harina, 250 gramos de jamón de pavo, cerdo o mixto y 200 gramos de queso blanco. Calienta las tortillas en un sartén hasta que queden ligeramente crujientes; luego coloca el jamón bien rebanado y el queso en cada una de ellas, cubriéndola a su vez con otra tortilla; fríe de dos a tres minutos; finalmente rebánala en cuatro partes y adórnalas con dos rebanadas de aguacate encima de cada porción. Como puedes notar, en este y otros platillos el queso fresco es una excelente alternativa al amarillo.

Dale un nuevo sabor a tus postres: puedes disfrutar de una comida dulce sin ninguna culpa gracias a este tipo de queso. Prepara duraznos con miel con los siguientes ingredientes: 250 gramos de queso fresco y seis duraznos rebanados cada uno en dos partes. Calienta el queso en una sartén o en el horno de microondas hasta que tenga una textura ligeramente chiclosa. En un plato coloca las dos partes de cada durazno y añade queso a cada uno; finalmente viertes miel al gusto y tienes un postre realmente delicioso, sano, nutritivo y bajo en grasas.

Las ideas y recetas con el queso blanco como ingrediente son muy variadas; además de ser un alimento amable con tus planes de lograr una figura más sana, es bastante económico. Si te gusta degustar de vez en cuando el queso Oaxaca, gouda o asadero, combínalos con el fresco para que tu alimentación sea lo más variada posible.