La importancia del filtro solar para nuestra piel

En la mayoría de las culturas orientales, como la china o japonesa, se considera más bella y sana la piel blanca pero en los países occidentales sucede al revés. Sin embargo, no hay que ponerse morena a cualquier precio, sobre todo si se pone en riesgo la salud. Para ello, hay que conocer bien los productos de protección, como las cremas o sprays con filtro solar.

El bronceado es un mecanismo natural de defensa de nuestra piel frente a la exposición solar, por tanto es erróneo pensar que por utilizar cremas solares nuestra piel no va a oscurecerse. La diferencia entre una piel que se broncea con protección y una que lo hace sin ella es que esta última, a la larga, tiene más riesgo de mostrar arrugas, envejecimiento prematuro, quemaduras, manchas, alergias solares e incluso tumores y cáncer. Todas las pieles se ponen morenas pero hay que elegir siempre la forma más sana. Salud y belleza deben ir de la mano.

Protección para cada piel

En primer lugar hay que elegir un producto adecuado para nuestra piel. Igual que elegimos maquillaje en función de nuestra tonalidad o sensibilidad, hay que prestar la misma atención a la hora de comprar un bronceador. La piel es uno de los órganos más importantes del cuerpo y hay que cuidarla siempre, ya que todos los daños que sufra a lo largo de la vida son acumulativos. Puede ser que al cumplir cincuenta años nuestra piel presente problemas asociados a excesos cometidos treinta años antes.

El filtro solar de los bronceadores aparece en la etiqueta con el nombre de SPF (Solar Protection Factor) seguido de un número. Para saber cuál es el SPF más adecuado a nuestro tipo de piel tenemos que tener en cuenta nuestros antecedentes, facilidad para broncearnos o sufrir quemaduras, color de pelo, etc. No obstante, los expertos recomiendan no utilizar en ningún caso un SPF inferior a 15.

La crema hay que aplicarla en el cuerpo entre 15 y 30 minutos antes de la exposición al sol, así que hay que hacerlo en casa antes de salir y no al llegar a la playa. Igual de importante es repetir la aplicación al menos cada dos horas y también tras el baño. La Food and Drug Administration (FDA), de hecho, ha prohibido recientemente la palabra “waterproof” de los etiquetados porque lleva precisamente al error a los consumidores al pensar que al salir del agua el filtro solar continúa protegiendo y no es así.

Hay que extender la crema bien por todos los lugares del cuerpo expuestos al sol y hacerlo de manera generosa; piensa que si se agota el producto siempre podrás comprar otro frasco pero la piel es insustituible. Es importante además saber que no por utilizar un SPF alto significa que se pueda estar más horas tumbada bajo el sol, es una creencia errónea que puede conllevar consecuencias graves para la salud.

Por último, la oficina de salud femenina de la FDA y el National Cancer Institute (NCI) recomiendan evitar las camas de bronceado, ya que se ha demostrado que aumentan el riesgo de cáncer de piel. Además aquellas mujeres que se someten a este tratamiento más de una vez al mes tienen un 55% de probabilidades más de padecer melanoma cutáneo, el más mortal de los tipos de cánceres de piel.