¿Qué es una mamografía y cómo nos puede salvar la vida?

La mamografía es una pequeña prueba que resulta completamente indolora y que se recomienda que todas las mujeres mayores de 40 años se hagan una vez cada año o cada dos años, con el fin de prevenir el cáncer de mamá, enfermedad mortal que cada año afecta a más personas.

¿Qué es exactamente esta prueba?

Según MedLine y el Instituto Nacional del Cáncer, esta prueba es tan perfecta ofreciendo imágenes de nuestra mama que nos revelará antes que nadie que existe la presencia de un bulto en nuestro seno; mucho antes de que nosotras mismas nos demos cuenta de ello o antes de que, incluso, un médico pueda darse cuenta del bulto. Por ello, la mamografía es la prueba perfecta que nos permitirá detectar si hay un bulto que puede acabar siendo un tumor. El hecho de poder encontrar este bulto antes de que se desarrolle como un cáncer y las nuevas técnicas de quimioterapia hacen que cada día haya más mujeres que se salven de esta enfermedad y puedan continuar viviendo.

¿Dónde y quién se debe hacer esta prueba?

Esta prueba es muy simple de hacer, ya que sólo tendremos que ir a un centro especializado en radiografías o bien en cualquier hospital que tengamos cerca. Durante la prueba, el personal que se encarga de atendernos, pondrá nuestra mama en medio de dos placas, las cuales serán las encargadas de ofrecer las imágenes del interior de estas. Esta prueba es indolora y se hace en unos segundos.

Todas las mujeres que tengan más de 40 años y aquellas que sean susceptibles de padecer esta enfermedad, ya sea por algunos hábitos como el consumo de alcohol o el sedentarismo; medicación de reemplazo hormonal por la menopausia; obesidad, o porque haya antecedentes en la familia, deberán hacerse esta prueba cada año o cada dos años como mucho.

Resultados

Los resultados de esta prueba suelen darse de inmediato o, como mucho, pueden tardar sólo unos días. Con ellos, el médico especialista tendrá los comentarios del radiólogo así como las propias imágenes. Los resultados pueden demostrar que no hay imágenes anormales, por lo que no hay signos de cáncer; pueden mostrar pequeñas imágenes que no sean cáncer a las cuales debemos hacer seguimiento con mamografías anuales; o pueden mostrar una anomalía o bulto, la cual requerirá de otros estudios como la biopsia para detectar si se trata de un tumor maligno o no.