Salmón marinado con coñac

El salmón marinado tiene muchas formas de prepararse, y la más sencilla procede de la gastronomía sueca. Se trata de una mezcla de sal gruesa y azúcar, a partes iguales, en la que se “entierra” el pescado y se conserva refrigerado de dos a tres días, para que se cure hasta quedar cubierto por una especie de jarabe, donde se concentra el agua que pierde durante este proceso. De esa manera queda listo para filetear y comer.

Esta es, sin duda, la forma más simple de marinarlo, pero existen muchísimas más: con limón, con mostaza, con salsa de soya y con aceite, vinagre y hierbas son algunas de ellas.

Con el salmón se puede preparar suculentas recetas. Desde tapas como tostadas con salmón ahumado y alcaparras hasta sándwiches con queso crema, pastas, omelettes, aguacate relleno y filetes al horno. Sin dejar de lado el sashimi, un plato japonés que consta de una rebanada de pescado crudo sobre una porción de arroz, acompañada de salsa de soya y wasabi, y que es adorado por muchos y detestado por los paladares más conservadores.

De cualquier forma que lo prepares, al consumirlo estarás beneficiando tu salud, pues este pescado rico en ácido graso Omega 3 tiene un efecto antiinflamatorio, regula la circulación y el sistema inmune, además de ayudar a las personas con problemas del sistema nervioso, equilibrando el estado de ánimo.

Lo cierto es que a cualquiera le mejora el estado de ánimo ante un salmón marinado, acabado de salir del horno. Sobre todo si se ha sazonado con una mezcla de ingredientes entre los que se encuentra el coñac. Este licor, al evaporarse el alcohol, deja un gusto muy peculiar en el pescado que seguramente te va a encantar.

Ingredientes para 6 personas:

1 filete entero de salmón fresco de 2 a 2 1/2 libras

1 vaso de coñac

1 cucharada de eneldo picado fino

2 cucharadas de semillas de sésamo

1/2 cucharadita de ralladura de limón

1 cucharadita de pimentón ahumado

1/2 cucharadita de pimienta negra en grano machacada

1 1/2 cucharaditas de miel

3 cucharaditas de sal

Preparación:

Mezcla el eneldo, la ralladura de limón, el pimentón ahumado, la pimienta negra, las semillas de sésamo, el azúcar y la sal. Coloca el salmón en un plástico, mójalo con el coñac y la miel, y espárcele por encima la mezcla de especias hasta cubrirlo bien. Cocínalo en una plancha bien caliente, hasta que quede dorado por fuera y rosado y jugoso por dentro. Acompáñalo con puré de papas.