Ser bilingüe, ¿qué aporta a mis hijos?

Cada vez son más las familias en las que se educan a los hijos en dos o más idiomas, pero ¿son estos niños realmente bilingües? ¿Hay diferencias entre los niños? La respuesta es que sí.

El bilingüismo es algo que ha demostrado ser muy ventajoso para los niños, pues aunque sí es cierto que la mayoría de ellos empiezan a hablar un poco más tarde que los niños a los que sólo se les habla en una lengua, cuando estos lo hacen, hablan casi a la perfección todas las lenguas a las que han sido expuestos. Eso sí, los padres debemos conocer la manera de exponer a nuestros hijos correctamente a varias lenguas para que estas sean una ventaja para ellos.

El cerebro humano está abierto a aprender todas las estructuras de cualquier lengua; de hecho, Chomsky, una gran investigador del bilingüismo y de la capacidad de la adquisición de las lenguas, ya mencionó la facilidad de los bebés de aprender cualquier lengua a la que sean expuestos. El cerebro de un bebé está “programado” con el idioma al que él denominaba como “universal”, es decir, cualquier tipo de idioma con cualquier tipo de estructuras. Por ello, niños que fueron sometidos a varios idiomas demostraron poder desarrollarse en la vida de una manera mucho más completa que aquellos bebés que sólo habían sido expuestos a una lengua, quienes desarrollaban el habla más rápidamente, pero les costaba mucho más desarrollar otras habilidades y aprender otras lenguas. Por ello, a partir de los años 80 hubo un gran aumento en la cantidad de padres que buscaban que sus hijos fueran educados en varios idiomas y, en la actualidad, continúa siendo así, pues no hay estudios recientes que demuestren ningún tipo de consecuencia negativa para los niños. Sin embargo, sí es cierto que la manera en la que se debe exponer al niño a varios idiomas debe cumplir unos patrones para que sea efectivo.

¿Cómo hacer que nuestro hijo sea completamente bilingüe?

Según Kidshealth, hay dos enfoques principales en los que los padres se pueden basar si quieren que sus hijos sean bilingües. Por un lado, tenemos el sistema de “cada progenitor, una lengua”. Este sistema se basa en que el padre hable, por ejemplo, el español al niño, mientras que la madre le puede hablar en inglés o bien el padre puede hablar en español, la madre en otro idioma y en la escuela en inglés. De esta manera se establece la exposición necesaria para que el niño pueda conseguir las estructuras de los dos o tres idiomas a la vez.

El segundo modelo que se puede seguir es en función de la escuela a la que nuestro hijo asista. Es decir, si por ejemplo, nuestro hijo asiste a una escuela en las que se le habla en inglés, en casa deberíamos hablarle sólo el español. De esta manera, también conseguiríamos la exposición necesaria para el desarrollo de las dos lenguas.

Sea como sea que lo hagamos, a todos los padres nos gusta pensar que podemos ofrecer un futuro mejor a nuestros hijos y, por ello, el hecho de poderles dar dos o más lenguas, es algo que muchos queremos lograr.