Toma el control de tu vida para encontrar la paz y la felicidad

Cuando se toma el control de la vida, existen dos fuerzas contrarias involucradas. Por un lado, está la centrípeta (como tú te sientes y percibes): cuando todo lo que te ocurre bueno o malo, circunstancial o no, lo asumes como un motivo de aprendizaje, como una experiencia más para crecer y volverte más sabia y, por otra parte, está la centrífuga (como te muestras a los demás): cuando tu comportamiento, tus emociones y tu carácter son coherentes con el dominio y manejo de ese aprendizaje; secreto en el cual radica el poder personal cuando se toma el control junto con las responsabilidades y consecuencias que ello implique.

Asumir el control es poder escoger y optar por ti misma en relación con lo que deseas, eres y te pasa. Es afirmarte aún en los momentos de peor adversidad o confusión en la búsqueda de alternativas que te rescaten y recuperen para lograr el equilibrio contigo misma y con tu medio. Las experiencias, entonces, son parte de tu transcurrir y se integran a tu ser de manera coherente; tu conciencia y los determinantes históricos van de la mano para dar sentido a tu ser y tu existir.

Tu vida no tiene que ser ni fácil ni difícil, esta se compone de experiencias que se acumulan en tu memoria y hacen tu historia personal; depende de ti asumir una actitud positiva que te lleve a vivir de acuerdo a tus expectativas y lograr crear los mecanismos para alcanzar tus sueños sin importar cuan significativo, interesante e importante pueda parecerle a los demás. Toma el control de tu vida para aprender a ser feliz, a crear tu espacio y a sentir la plenitud, seas quien seas y hagas lo que hagas, sin modelos, sin paralelos, sin esquemas preimpuestos. Cuando logras encontrarte a ti misma, cuando aprendes a quererte por encima de tus fallas, errores y limitaciones, cuando sabes rescatar lo mejor de ti y de los demás, cuando aprendes a valorar tu historia y a pensar y a meditar, te vas despojando de la superficialidad y arrogancia que te rodean, para encontrar el verdadero camino de la paz y armonía interior.

Cuando asumes un comportamiento activo y a la vez de reflexión ante tu vida, no solo tomas parte de ella misma y de cómo te afecta, sino que estás creando los mecanismos para hacer de tu experiencia un acto de voluntad no porque puedas controlar lo que te pase, sino porque a pesar de las circunstancias tienes el poder de saber quién eres y qué puedes ofrecer y lograr ante la felicidad o la adversidad.