Los niños también padecen de ansiedad

Los menores también sufren este trastorno emocional
Los niños también padecen de ansiedad
Al niño ansioso hay que ayudarlo a cambiar su manera de pensar respecto a las cosas.
Foto: Agencia Reforma

DAYTON, Ohio.— La vida de Robbie es diferente a la de la mayoría de los niños de 10 años.

Aunque es buen estudiante y bien educado, al niño constantemente le preocupa hacer algo mal. Cuando su mamá le pregunta de manera casual si terminó su tarea, Robbie se levanta inmediatamente del desayunador para comprobar sus tareas una vez más.

Si sus compañeros de la escuela lo invitan a jugar en el recreo, Robbie inventa una excusa, ya que siente que sólo fracasará o hará algo vergonzoso. Sus días están llenos de temores irracionales que le hacen difícil funcionar o disfrutar su niñez.

Las tardes no ofrecen descanso, y a veces de hecho son peores ya que tiene más tiempo para pensar y preocuparse.

Robbie se va a la cama a las 21:00 horas, pero no concilia el sueño hasta la medianoche. No puede evitar que su cerebro enumere todas las cosas que podrían haber salido mal.

Por la mañana se despierta con un largo menú de ansiedades sobre el día inminente.

Estas preocupaciones no son válidas en el sentido de que rara vez, si es no es que nunca, suceden. Sin embargo, son intensamente reales para Robbie.

Al igual que aproximadamente el 3% de la población infantil, este pequeño lucha todos los días con un grave trastorno de ansiedad. Los niños como él son difíciles de identificar ya que realizan esfuerzos extraordinarios para ocultar sus temores.

Un trastorno oculto

Los pequeños que padecen este tipo de trastornos son buenos para inventar excusas y así evitar ser detectados por sus familiares o amigos. Típicamente batallan para expresar sus pensamientos y sentimientos, y ésa es una importante razón por la que no se les manda a recibir ayuda profesional a tiempo.

El comportamiento de los niños a menudo es la manera en que comunican su vida interior.

De no detectar el problema a tiempo, los chicos con trastornos de ansiedad tienen más probabilidades de tener una variedad de síntomas físicos, como dolores estomacales o de cabeza, y problemas para ir al baño o para dormir.

Pero dentro del oscuro panorama hay una buena noticia: por lo general estos niños responden a la terapia, que típicamente conlleva sesiones tanto individuales como familiares y los medicamentos a veces pueden ser de gran beneficio.

La posible solución

Para combatir el problema, no ayuda que su padre o madre le digan a un niño ansioso que no se preocupe.

La solución implica impulsar a los niños a cambiar la manera de pensar respecto a las cosas, lo que a su vez resulta en cambios en sus sentimientos.

Esto significa combatir los temores irracionales y retar a los menores a pensar de manera diferente sobre los sucesos cotidianos.

Típicamente se les dan tareas diseñadas para ayudarlos a dar pequeños pasos que les ayuden a superar sus miedos.

Para los padres, la clave es expresar comprensión de las ansiedades sin hacer adaptaciones en la vida familia que alienten las preocupaciones de los niños.