Choferes listos para llevar a los ebrios a casa

Latino es cofundador de una empresa que transporta a sus clientes en sus propios autos
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Choferes listos para llevar a los ebrios a casa
El joven empresario Óscar Vargas dice que sus clientes ven el servicio como un favor para evitarse problemas con la Policía.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

Desde que Óscar Vargas le explicó al dueño del bar Front Street, en el centro de Fullerton, que tenía choferes disponibles para transportar a personas ebrias usando sus propios autos, la política del negocio es que todos sus clientes deben traer en el bolsillo la tarjeta que ofrece el servicio.

“Lo que estamos escuchando de los dueños de los bares es que es algo muy positivo, porque quieren que sus clientes se diviertan y regresen bien a sus casas”, explica Vargas, uno de los fundadores de la compañía DriveUHome, con planes de operar en todo el condado de Los Ángeles.

La idea, explica su socia Jeniffer Bushaw, surgió una noche que festejaban un cumpleaños y tenían el dilema de si alguien permanecería sobrio o si dejaban el coche cerca del club hasta el día siguiente. Así se les ocurrió tener choferes que lleven al cliente y a su carro por $3 la milla (en feriados AAA ofrece un plan similar —Tipsy Tow— que remolca al vehículo y a su dueño, pero la distancia límite es de siete millas).

Según Bushaw, su proyecto representa la evolución del sistema desarrollado por compañías de viajes en coches privados, como Lyft, Uber y SideCar, que conectan a los clientes con sus choferes a través de aplicaciones para teléfonos inteligentes y cobran menos que un taxi.

“La diferencia con Lyft y Uber es que los clientes aún se tienen que preocupar por sus coches, con nosotros reduces el costo porque solo pagas por un viaje”, señala Bushaw.

Los que disfrutan de la vida nocturna en Fullerton los fines de semana también les llaman para evitar una convicción por manejar borracho (DUI), que les puede costar hasta 15 mil dólares y perder la licencia de manejo. En California, 175 mil choferes ebrios fueron arrestados en 2012.

“La gente está hablando mucho y nos dan las gracias, lo ven como si les hiciéramos un favor”, subraya Vargas, quien también lleva a casa a clientes que ya traen unas copas de más.

A pesar de la fuerte presión de la industria de taxis, las compañías que ofrecen transporte en coches privados se adjudicaron un triunfo a finales de 2013, luego que la Comisión de Servicios Públicos de California (CPUC) acordara establecer reglas para que operen legalmente en todo el estado.

En junio, el Departamento de Transporte de Los Ángeles (LADOT) envió cartas a Lyft, Uber y SideCar advirtiendo que les impondría multas o decomisaría coches si seguían trabajaban sin licencia. La agencia, no obstante, ha dejado de seguir sus pasos tras la decisión de la comisión.

Un vocero de CPUC precisó que estas siguen en el proceso para cumplir con los requisitos, tales como obtener un permiso estatal, verificar los antecedentes penales de sus choferes e inspeccionar sus autos.

“Nuestra decisión hace hincapié en la seguridad como nuestro objetivo primordial, al tiempo que fomentamos el desarrollo de esta naciente industria”, mencionó el comisionado Mark Ferron.

Dichas empresas han aceptado a regañadientes tales peticiones. Sus clientes, en tanto, celebran que no las hayan extinguido. “Son más baratas y accesibles”, comentó Mario Isidro, de Downey.

Sunil Paul, director ejecutivo de SideCar, reitera que su empresa no es de taxis. “Los choferes de SideCar son gente común dispuesta a transportar a quien lo necesite. La gente paga lo que quiere y los conductores eligen cuándo, qué tan seguido y hacia dónde manejan”, subraya.

Pero el corporativo de taxis Los Angeles Yellow Cab, uno de los más grandes de la región y que el verano pasado participó en una ruidosa protesta alrededor de la Alcaldía angelina, reclama que se trata de una medida imprudente, porque sus conductores “no están tan calificados como los taxistas”.

En medio de esta controversia, los fundadores de DriveUHome desarrollan una aplicación para celulares inteligentes —por el momento solo se pueden contactar a través de un número teléfono y las redes sociales de Internet— con el propósito de ingresar a un mercado más grande.

“La respuesta ha sido positiva”, celebra Vargas mientras camina por la zona de bares de Fullerton.