4 rituales que debes conocer si te gusta viajar

Alrededor del mundo existen muchas tradiciones extrañas para atraer la buena suerte al viajero. Te mostramos 4 de las más representativas.

Para asegurar el regreso a los sitios que los han conquistado, algunos viajeros repiten los rituales que se suelen practicar con el objetivo de tener buena suerte y volver algún día.

El lado negativo de algunas costumbres es que implican tocar monumentos históricos que se desgastan. Por lo pronto, es elección de cada viajero sumarse a las siguientes:

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Rodeo de la fortuna

Karnak, en Luxor, Egipto. Shutterstock

Hay varias versiones sobre el efecto que produce rodear la enorme estatua de piedra de un escarabajo que está dentro del conjunto de templos de Karnak, en Luxor, Egipto. Una de las creencias más difundidas entre los guías de turistas es que hay que darle la vuelta para asegurar el retorno al país del noreste de África.

Otras explicaciones dicen que si sólo se da una vuelta se atraerá la buena suerte , si se dan tres es posible que pronto se contraiga matrimonio, pero que si se dan siete vueltas el primer hijo puede estar en camino.

La estatua se sitúa al noreste del lago sagrado, donde está la punta del obelisco caído de la reina Hatshepsut. La pieza, que en la mitología egipcia es símbolo de resurrección, fue dedicado por Amenofis III, faraón que gobernó del 1390 al 1352 a.C., al dios Áton, que representaba al disco solar.

www.egypt.travel

El ‘puerquito’ de la suerte

Florencia, Italia. Shutterstock

El boleto de vuelta a Florencia , en Italia, supuestamente se obtiene al sobarle la trompa a un jabalí. Pero no a uno cualquiera, sino a Il Porcellino (el cerdito), la fuente de bronce obra del italiano Pietro Tacca, situada cerca del Mercado Nuovo, en el área de la Piazza della Reppublica.

La tradición dicta que hay que poner una moneda en su hocico y restregarle la nariz para que se conceda la fortuna de regresar a esta ciudad de La Toscana.

Algunos viajeros afirman en sus blogs que es de los pocos puntos de interés florentinos donde tuvieron que hacer fila. Sobra decir que la trompa del mamífero está mucho más brillante que el resto de su cuerpo.

La escultura es una réplica de la obra original de Tacca, y en el mundo hay otras copias, como la que se puede ver en un parque de Sutton Place en Nueva York.

www.italia.it/en/home.html

Toque celestial

Basílica de San Pedro, en El Vaticano. Shutterstock

Al interior de la Basílica de San Pedro, en El Vaticano , tocar y besar el pie de la escultura hecha de bronce, que retrata al apóstol San Pedro, es otra acción repetida por la mayoría de los peregrinos desde hace varios siglos.

Se trata de una visita obligada dentro de la popular iglesia de esta ciudad-estado, además de La piedad de Miguel Ángel, y el recorrido por las tumbas de los antiguos Papas, entre ellas la de Juan Pablo II.

La elaboración de la escultura se atribuye a Arnolfo di Cambio y se cree que data del año 1300 de nuestra era, pero hay quienes consignan que en realidad la pieza fue creada en el siglo 5.

En la Edad Media, de acuerdo con el sitio web saintpetersbasilica.org , los visitantes que llegaban a Roma besaban y tocaban el pie de la estatua, a la vez que rezaban a San Pedro para que fuera misericordioso y les abriera las puertas del cielo en caso de que fallecieran durante su peregrinaje. Actualmente, muchos turistas realizan este acto para pedir volver al lugar.

www.vaticanstate.va

Un mito entre intelectuales

Universidad de Harvard, en Boston. Shutterstock

Uno de los puntos de interés turístico más célebres de Boston es la Universidad de Harvard y, ahí, una de las prácticas de los turistas empedernidos es acercarse a la estatua de John Harvard.

El monumento es también conocido como “The Statue of the Three Lies” (la estatua de las tres mentiras): número uno, John Harvard no es el fundador de Harvard , sino un donador.

Numero dos, la universidad no fue fundada en 1638, sino en 1936 y número tres, el hombre de la estatua no es John Harvard, sino un modelo elegido al azar, probablemente un estudiante del siglo 19.

Aún así, una costumbre muy arraigada es sobarle un pie para tener buena suerte y asegurar el regreso a Boston . Le toca al viajero descubrir si esta es la mentira pilón.

www.harvard.edu/visitors