Mucho rencor en las delegaciones sirias

En los pasillos de la sede europea de la ONU y en sus cuidados jardines se han exasperado los ánimos
Mucho rencor en las delegaciones sirias
El enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe para Siria, Lajdar Brahimi, compareció en rueda de prensa en Ginebra, Suiza, ayer.
Foto: EFE

GINEBRA, Suiza.— El rencor y el resentimiento provocados por la guerra civil en Siria se manifestaron plenamente esta semana en las conversaciones de paz en Suiza, y no solamente en el cuarto a puertas cerradas donde las delegaciones rivales buscan un modo de poner fin al conflicto de tres años.

Por primera vez desde que el país desembocó en una sangrienta guerra civil, los partidarios y los adversarios del presidente Bashar al Assad —muchos de ellos periodistas— se enfrentan cara a cara. La situación ha producido una serie de fricciones entre personas con opiniones encontradas.

En los pasillos de la sede europea de las Naciones Unidas y en sus cuidados jardines se han exasperado los ánimos. Se han producido forcejeos cuando los periodistas interrumpen las declaraciones de los rivales, funcionarios del gobierno han sido incomodados en público y una madre afligida enfrentó a la delegación del gobierno sirio en su hotel.

Más de 130 mil personas han muerto desde que comenzó el levantamiento contra Assad en marzo del 2011, y millones de personas se han visto desplazadas de sus hogares. El conflicto ha enfrentado a vecinos entre sí. Antiguos amigos han dejado de hablarse. Periodistas que solían trabajar juntos se han separado. Las tensiones sectarias, otrora subyacentes durante el dominio de Assad, han estallado abiertamente.

Muchos periodistas se han visto obligados a salir del país, ya sea expulsados por el régimen o autoexiliados para continuar su trabajo en libertad. Varios han cambiado de tareas para trabajar con organismos del Gobierno o de la oposición.

“Ha sido una oportunidad inusual de encontrarse y de volver a conocerse”, comentó Ibrahim Hamidi, un periodista sirio que trabaja para el diario regional árabe, con sede en Londres, Al Hayat. “Es incómodo para ambas partes”.

En Ginebra, activistas de oposición acusan a los periodistas que apoyan al régimen de venir con un mandato específico de formular preguntas perturbadoras. Y para los funcionarios del Gobierno acostumbrados a controlar la situación en Siria, la experiencia ha sido áspera.

“La delegación del régimen se siente sitiada aquí, está a la defensiva, claramente es el bando más débil”, sostuvo Rima Rleihan, miembro de la opositora Coalición Nacional Siria.

Durante una sesión informativa improvisada en la jornada inaugural de la semana pasada en Montreux, el ministro de información sirio Omran al Zoubi fue acosado por un conocido activista antigubernamental que le preguntó insistentemente por el uso indiscriminado de barriles bombas contra civiles en la ciudad de Alepo.

“¿Quién está usando barriles bomba en Alepo?”, preguntó Rami Jarrah. “Yo le indicaré las coordenadas en Google del cuartel central de ISIL en Raqqa. ¿Por qué no los bombardea?”, le preguntó, refiriéndose al grupo Estado Islámico de Irak y el Levante, asociado a al Qaeda, que espera convertir la guerra en una conflagración regional para sacar ventaja.

Jarrah a su vez fue blanco de las flechas de un partidario del régimen sirio, que en una reducida pero ruidosa manifestación pro Assad le gritó: “Ustedes han destruido Irak y Libia. ¡Nunca lo harán con Siria!”, refiriéndose a lo que muchos simpatizantes del Gobierno consideran una oposición aliada con Occidente.

Ayer miércoles, el negociador jefe y su equipo fueron encarados por la madre de un médico británico, Abbas Khan, que murió el mes pasado siendo preso del Gobierno sirio. “Por Dios, ¿por qué mataron a mi hijo?”, les gritó cuando aquellos salían de su hotel. “Era un trabajador humanitario, no era un combatiente. ¿No tienen corazón?”.