Latinos de LA marginados de viviendas subsidiadas

Latinos de edad avanzada no ven cómo hallar un techo económico en Los Ángeles
Latinos de LA marginados de viviendas subsidiadas
Victoriano Urrutia, de 71 años, y su pareja Etelvina González, de 68 años, llevan años solicitando aplicar a la sección 8.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Para las personas mayores latinas, encontrar vivienda subsidiada en Los Ángeles es casi una misión imposible.

José Ricardo Arias, de 71 años, solicitó una vivienda en el año 2000 pero nunca tuvo respuesta. “Es muy complicado, a diario llegan cientos de solicitudes”, dice con un tono de decepción que es secundado por un grupo de personas de la tercera edad del Club de Oro que han pasado por experiencias similares.

La Sección 8, el programa federal que ayuda a individuos de bajos ingresos a pagar alquileres, es insuficiente para aliviar la desesperada necesidad de alojamiento barato de los latinos de la tercera edad.

En la mayoría de los casos, los abuelos viven solo de los limitados ingresos que les provee el seguro social, y no pueden darse el lujo de pagar los precios comerciales de renta. Una vivienda subsidiada les permite pagar solo el 30% de su ingreso en renta.

Las opciones que les ofrece la sección 8 son cupones para tomar cualquier departamento en renta. Están también los edificios nuevos que se construyen especialmente para alojar a ancianos. Dos alternativas que no existen por el momento.

Annie Kim, portavoz del Departamento de Autoridad de la Vivienda de Los Ángeles, que administra la sección 8, dijo que el Departamento Federal de Vivienda y Desarrollo Urbano, no les ha dado nuevos cupones para la lista general de espera. “A nivel federal, el enfoque ha estado en reducir el número de individuos y veteranos desamparados de todas las razas. Los Ángeles ha estado en el centro de ese esfuerzo debido a que tiene un número muy grande de indigentes”, dijo.

Precisó que el promedio de espera en la lista para acceder a una vivienda bajo la sección 8 es de 10 años.

Lo grave es que dicha lista está cerrada. “La última vez que se abrió fue en 1998”.

Enrique Vazquez de 71 años lleva más de 15 años en espera de una vivienda subsidiada . “Es más, me descontinuaron porque dicen que me mandaban cartas pero nunca las recibí”, mencionó.

Pero hay quienes aseguran que otros grupos étnicos se han beneficiado en números desproporcionados. “Tengo la impresión que, dentro del Departamento de Autoridad de la Vivienda, algún empleado les da el pitazo a gente de la comunidad asiática”, especuló Ricardo Arias.

Sin embargo, Victoriano Urrieta, de 71 años, admitió que los ancianos asiáticos tienen una red de comunicación muy fuerte que no tienen los latinos. “En cuanto se abren las solicitudes para un nuevo edificio para ancianos, ellos se comunican inmediatamente. Cuando nosotros llegamos, ya todo está ocupado”.

“Mi esposa y yo hemos tenido que rentar en el Sur-Centro de la ciudad, en un edificio donde la administradora nos trata muy mal”, se queja.

Enrique Vázquez, por su parte, cree que los asiáticos se han llevado la mayor tajada en la asignación de viviendas porque “los latinos no tenemos un representante que abogue por vivienda a precio bajo para nosotros”.

Pero más allá de lo bien organizado que están las personas mayores asiáticas y si los latinos no tienen a nadie que abogue por ellos, la realidad es que no hay mucha vivienda para dar a los abuelos.

Gordon Gibb de los Servicios para Ancianos St Barbanabas dijo: “en realidad es que tenemos un alto volumen de personas mayores y una falta de disponibilidad de vivienda en Los Ángeles “.