Tradición del Día de la Candelaria se preserva en LA

Feligreses visten al "Niño Dios" con diferentes atuendos en espera de presentarlo
Tradición del Día de la Candelaria se preserva en LA
Martha Ángeles abraza una figura del Niño Jesús luego de comprar su vestido en El Mercadito.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Con la delicadeza de un cirujano, Angélica Cárdenas le coloca a una figura del “Niño Dios” un ropón de color blanco, una estola verde con detalles bordados, unas alas doradas, una corona de flores y un arpa: será el Arcángel Uriel, “la fuerza del espíritu de la vida”.

En los últimos días, Cárdenas ha vestido a decenas de estatuillas de Jesús, el bebé, de santos, personajes bíblicos, papas y hasta de jugadores de futbol. Y así los llevará a las iglesias este domingo para celebrar el Día de la Candelaria.

Esta tradición, que imita la presentación de Jesús en el templo, 40 días después de su nacimiento, se preserva en Los Ángeles, incluso siguiendo los cambios recientes hechos en México.

“Esta semana vestimos a tres de la selección [mexicana de futbol] y a uno del [equipo] América”, dice Cárdenas, empleada de un local del Mercado del Este de Los Ángeles que vende estas figuras religiosas.

Martha Ángeles trajo siete “Niños Dios”: uno se lo regalaron a su madre en México, otro a su sobrina, de tres solo es “madrina” —la persona que debe comprarle ropa, llevarlo a la parroquia y entregarlo a su dueño— y el resto le pertenecen. El más nuevo venía en un Nacimiento que compró hace poco. Calcula que pagará $300 dólares, pues también compró dos sillas para colocarlos.

De este modo, dice, le agradece a Dios por las bendiciones recibidas. “Uno gasta en McDonalds, en tonterías, esto nada más es una vez al año, no es mucho”, comenta.

En la planta baja del Mercado del Este de Los Ángeles, el desfile de “Niños Dios” no se detiene. Víctor García, dueño de un local que por casi 20 años se ha dedicado a vestirlos, calcula que ha atendido unos 600 clientes. “Los ropones son los que más compran y los trajes de arcángeles”, señala.

Aunque en esta época ha subido la demanda de trajecitos de equipos de futbol, García los coloca en la parte trasera del establecimiento porque algunos católicos tradicionales se ofenden. “Mucha gente está pidiendo de la selección de México [una playera color verde, pantaloncillo blanco, medias rojas y tacos] porque viene la Copa Mundial de Futbol”, menciona García.

Sosteniéndolo con su brazo derecho, como si se tratara de un bebé real, la señora Sánchez se acerca con un enorme “Niño Dios” al local. Aún no sabe qué le pondrá [cada disfraz representa lo que se pide para el año: paz, abundancia, bienestar]. “Quiero todos”, dice.

Esta es la tercera ocasión en que trae la imagen de cerámica. El año pasado, cuenta, lo caracterizó de azteca. “Iba bien sexy el niño”, relata sin perder la solemnidad de la tradición

La familia Sánchez viajó desde Fontana, para comprar ropa para tres “Niños Dios” que ya vestidos, pasean en una carriola. “Es agradecimiento o tradición es lo que nos han enseñado desde chicos”, dice Ricardo, el padre.