Lucha por sobrevivir

El padre Boyle cuestiona la falta de apoyo para los programas que ofrece Homeboy Industries

Lucha por sobrevivir
El padre Gregory Boyle dice que la ayuda para Homebody Industries se ha reducido notoriamente en los últimos años.
Foto: La Opinión - Ciro Cesar

Homeboy Industries es a menudo la única opción de ayuda para muchos hombres y mujeres que salen de prisión o quieren dejar atrás las pandillas. Ahí pueden remover los tatuajes que les impiden conseguir un empleo o bien aprender un oficio que los ponga en el camino laboral.

Pero ofrecer estos numerosos servicios gratuitos cuesta dinero y Homeboy Industries se encuentra actualmente buscando más fondos para seguir ofreciendo una alternativa de reinserción social a todo aquel que toque a su puerta.

Parte de l problema es que la organización no lucrativa sólo recibe fondos federales que representan apenas un 3% de su presupuesto.

Es decir, de los $14 millones de dólares que necesitan anualmente para subsistir, alrededor de $420 mil es dinero público.

Del condado y de la ciudad, Homeboy Industries no recibe ni un centavo, aseguró el padre Gregory Boyle, director y fundador de esta organización que tiene 26 años ofreciendo servicios a jóvenes que desean readaptarse a la sociedad.

“No es que tengamos problemas financieros, claro que le batallamos, pero eso no significa que vayamos a cerrar o a despedir personal, ya que aún podemos pagar nuestras cuentas”, mencionó el padre Boyle.

Sin embargo, cuestionó: ¿Por qué estamos batallando tanto si cada año le estamos ahorrando millones de dólares a la ciudad, al condado y al estado? ¿Por qué tenemos que vivir con la nómina de cada mes?… No tiene sentido. No es justo”.

En 2010, cuando Homeboy Industries tuvo que despedir a 300 de sus 500 trabajadores debido a la recesión económica, la ayuda gubernamental empezó a disminuir, cayendo del 19% de su presupuesto al 3%.

Homeboy Industries obtiene una tercera parte de su presupuesto gracias a la operación de siete pequeñas empresas, como una cafetería, una panadería, dos restaurantes, una tienda de ropa, y la venta de sus productos en mercados ambulantes.

“Para el resto tenemos que mendigar y orar”, mencionó.

Entre los servicios que ofrece está la remoción de tatuajes, búsqueda de empleo, asistencia legal, educación, manejo de la ira y tratamientos para salud mental, abuso de sustancias y violencia doméstica.

Homeboy Industries le ahorra cerca de 15 millones de dólares al año al condado y a la ciudad, estimó el padre Boyle al considerar que este programa involucra a miles de ex convictos y ex pandilleros en asuntos positivos, enfocándolos en actividades productivas y disminuyendo el trabajo de las corporaciones policíacas.

Cada año, indicó, son 15 mil personas las que llegan a Homeboy Industries en busca de ayuda.

Héctor Verdugo fue uno de ellos. Hace nueve años, cuando estaba metido en el tráfico de drogas, había pisado en dos ocasiones la prisión y los pleitos callejeros eran frecuentes, y por eso decidió dejar esa vida de pandillero.

“Tenía una vida miserable”, comentó el ex pandillero de 39 años de edad. “Vine aquí y mi vida cambió”.

Héctor cuenta que gracias a esta organización, donde ahora trabaja como director ejecutivo de servicios sociales, aprendió a controlar su enojo social, a obtener su diploma de preparatoria, a convertirse en un hombre de integridad y a ser un buen padre.

“Mi abuelo era pandillero, mi padre era pandillero, yo era pandillero”, mencionó Héctor, “pero ninguno de mis tres hijos es pandillero, ni será pandillero”.