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Votación sin percances

Millones de salvadoreños emitieron ayer su voto en un ambiente de calma

Votación sin percances
Una familia emite su voto en un centro electoral de la colonia Miralvalle.
Foto: Especial para La Opinión - Roger Lindo

SAN SALVADOR.– En el plantel del Centro Escolar Marcelino García Flamenco, en Santa Tecla, los bandos se entremezclan. Vigilantes de ARENA orientan a votantes del FMLN y viceversa.

Es que no cuesta distinguir quién es quién y con qué bando está. A pesar de la prohibición que pesa sobre los actos y demostraciones proselitistas el día de elección, en la elección salvadoreña se hace ostentación de los colores partidarios.

Ante la pregunta sobre el candidato de su elección, Antonio Barrera, un economista, responde indirectamente, llamando la atención sobre los colores blanco y rojo —los del FMLN— del vestido de su bebita.

Pero aclara: “Votamos por los cambios, pero no nos gusta el candidato”, refiriéndose a Salvador Sánchez Cerén, el candidato del Frente a la presidencia.

Para ser un país que suele tipificarse como polarizado, el rasgo que más salta a la vista en esta elección es la tolerancia. Los abanderados de uno y otro partido coexisten en los bulevares, aceras y centros de votación. No hay miedo, ni sobresaltos. Parece más bien una fiesta. Pick-ups cargados con simpatizantes del Frente atraviesan la ciudad enarbolando banderas y gorras rojas. Partidarios de ARENA despliegan en sus automóviles el azul, rojo y blanco de su afiliación.

Tampoco ha sido un día perfecto. Según el Instituto Social para la Democracia (ISD), una ong, durante la apertura de las urnas se registraron episodios de violencia en el 30% de los lugares. Entre ellos, un conato entre barras que se produjo cuando el candidato de la derecha, Norman Quijano, llegó a votar al colegio Sagrado Corazón, en una zona residencial de la capital.

En El Salvador se vota en familia, y gracias al voto residencial, por barrio o por colonia.

Sus hijos y nietos acompañan al centro de votación a María Lidia Mulato Coto. Tiene 94 años, y necesita auxilio para movilizarse: las condiciones en el centro escolar Profesora Herminia Martínez de Alvarenga, de Mejicanos (el nombre le viene de los tiempos del levantamiento contra el imperio de Iturbide) donde están las urnas, son escabrosas. El terreno donde los ciudadanos hacen cola es quebrado. La gente aguarda entrar a la escuela bajo un sol calcinante.

Quizá esta relativa paz sea lo más memorable de la jornada, y una buena noticia en un país al que se sitúa entre los más violentos del planeta.