Guaridas de vicio en dos moteles del Sur centro de Los Ángeles

Prostitución y venta de drogas afectan a vecinos de dos moteles del Sur centro
Guaridas de vicio en dos moteles del Sur centro de Los Ángeles
El 'Maywood Inn' en la esquina de Atlantic y la calle 55, un área conocida por actividades delictivas.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

El informante de la Policía de Los Ángeles llegó el 7 de octubre al motel “Las Palmas” para comprar droga a un pandillero de la Main Street Crips. La transacción se realizó sin problemas en el estacionamiento, en medio de por lo menos cuatro niños que jugaban inocentemente, según un alegato judicial.

Diez días después, otro colaborador fue al lugar por metanfetamina, que le vendieron integrantes de la Florencia 13, una banda que por años ha operado a placer en el establecimiento, ubicado a solo unas cuadras de dos escuelas públicas y dentro de un sector que procura la seguridad de los alumnos.

Desde 2005, la Policía ha efectuado decenas de arrestos en esta hospedería ubicada en el sur de Los Ángeles, por posesión de sustancias prohibidas y armas de fuego, prostitución, robo de auto, piratería, robo de identidad, balaceras y hasta por el asalto a una mujer que fue llevada al interior del local a punta de navaja.

Los sistemas para localizar coches robados, los operativos policíacos encubiertos, las declaraciones de los criminales, el rastro de las sexoservidoras, en fin, todo lo ilícito apunta hacia el motel “Las Palmas”.

“Aquí está calientito”, dice una vecina que pide no revelar su nombre. “Muchas muchachitas de la escuela vienen aquí. En esta área seguido matan jovencitos, de 17, 16 años. Tenemos miedo de salir”.

La Procuraduría de Los Ángeles intenta controlar las actividades del motel por medio de una orden judicial que le permita colocar guardias privados, vallas, iluminación y cámaras de video que transmitan en vivo a una estación policíaca, así como prohibir la presencia de pandilleros.

Tanto se exige porque —de acuerdo a las autoridades— el dueño del negocio, Galo Naranjo, Jr. ha consentido que los pandilleros hagan y deshagan en el establecimiento, incluso los ha contratado como vigilantes y recepcionistas o no les ha cobrado el hospedaje. “Ha sido testigo de mucho de lo que ocurre ahí […] pero ha hecho poco o nada para atender la situación”, cita la queja.

Naranjo, dueño del motel desde 2006, no quiso comentar al respecto.

A siete millas de ahí, el motel Maywood Inn, en la ciudad de Maywood, sigue dando dolores de cabeza a pesar de los constantes operativos. Hace unos años, sus habitaciones eran guarida de agentes corruptos que pedían favores sexuales a inmigrantes detenidas, detonando la desaparición de la Policía local en 2010.

Pero vecinos y activistas reclaman que los maleantes aún hacen de las suyas.

“Aquí siempre pasa algo”, comentó René Robles, quien ha vivido en la zona por 19 años.

El dueño del Maywood Inn no respondió las llamadas de La Opinión pidiendo un comentario.

La estación del Sheriff reforzó sus patrullajes alrededor del establecimiento y vigila a los huéspedes.

“En cualquier motel en vecindarios de bajos ingresos ocurren los mismo problemas: muchas actividades relacionadas con drogas, pandillas y prostitución”, explicó a La Opinión Robert Norris, el titular de esa comandancia.

A los residentes les preocupa la próxima apertura de un motel de 16 cuartos sobre la avenida Slauson, cerca de una escuela y una iglesia. El proyecto se aprobó hace dos años sin considerar al Cabildo.

“Lo aprobaron a sabiendas de lo que usualmente ocurre ahí”, reclama el activista Felipe Aguirre.

El Ayuntamiento asegura que la obra es legítima y que notificó al Distrito Escolar de Los Ángeles sobre la operación del motel, a pesar de que la secundaria Nimitz no está dentro de un radio de 300 pies.

En los tribunales, los moteles ganaron otra batalla: una corte de apelaciones concluyó hace poco que es inconstitucional que la Policía de Los Ángeles revise los registros de huéspedes (una herramienta útil en su lucha contra la venta de droga, la prostitución y otras actividades ilícitas) sin una orden judicial, echando por tierra una ley erigida en 2008. El Concejo ya trata de revertir el veredicto.