Desapariciones en Santa Ana causan preocupación por tráfico humano

Tres mujeres se esfumaron en 2013 y podrían ser víctimas de tráfico humano
Desapariciones en Santa Ana causan preocupación por tráfico humano
Herlinda Salcedo muestra una foto de ella junto a su hija Martha Anaya, desaparecida desde el año pasado.
Foto: Ciro César / La Opinión

La desaparición de tres mujeres a finales de 2013 en Santa Ana ha generado la sospecha de que hay más víctimas de tráfico de personas en esta ciudad, pero sus casos no han sido reportados a las autoridades.

La Policía no ha descartado que Martha Anaya, de 28 años, Josephine Monique Vargas, de 34, y Kianna Jackson, de 20, cuyo paradero se desconoce desde el pasado 15 de octubre, hayan sido secuestradas.

Sus casos tienen algo en común: ellas frecuentaban la calle Primera y el bulevar Harbor en esa localidad, donde se ejerce la prostitución y se vende droga. Las tres tienen antecedentes en esos delitos.

“Hay más muchachas perdidas, pero nadie sabe sus nombres. Son de Montana, de Michigan, esa información me la ha dado la gente, pero no se lo dicen a la Policía”, comenta Priscilla Vargas, madre de Monique, cuya desaparición se reportó el 27 de octubre.

Vargas, de 56 años, cuenta que un hombre le confió que a su novia la secuestraron, aunque no lo notificó a las autoridades porque ella tiene cuentas pendientes con la justicia, y una mujer le comentó que sujetos a bordo de una camioneta estuvieron a punto de raptarla en la calle Primera.

Le taparon la boca y la quisieron meter [al vehículo], pero ella pataleó y un carro atrás les pitó y nomás la tiraron“, señala Vargas, quien comenta que se ha enterado de estos casos al caminar por el barrio colocando fotos de Monique. “Solo Dios sabe para qué las quieren”, dice.

Vargas teme que su hija no tuvo la suerte de escapar de los captores. “Ella no es la clase de personas que se van y no dicen nada. Siempre me hablaba, como cuatro veces al día”, menciona.

Herlinda Salcedo, madre de Martha Anaya, quien se extravió desde el 12 de noviembre, también cree que su hija está en algún lugar en contra de su voluntad. “Alguien se la llevó, ella no se iría, porque tiene dos niñas de 12 y 5 años”, dice la mujer desde su humilde apartamento en la calle Bristol.|

Salcedo, de 48 años, señala que ella se enteró de un frustrado secuestro de una conocida y no descarta que haya más víctimas. “Si yo que he metido tanta presión no sé nada de mi hija, ¡Imagínate a las otras que no les hacen caso!”, dice la originaria de Guanajuato.

Respecto a Jackson, su rastro se perdió desde el 15 de octubre. Ella avisó a su madre que viajaría en autobus de Las Vegas al condado de Orange para una audiencia en la corte, por un cargo por prostitución (fue detenida ofreciendo servicios sexuales en el bulevar Harbor). Recién llegó a esta jurisdicción, la joven se registró en un motel de Costa Mesa, pero días después no se supo más de ella.

La Policía no estuvo disponible para comentar sobre estos casos. Hace unas semanas la agencia señaló: “Mientras estas mujeres no están relacionadas directamente, su historial similar ha causado preocupación y podría indicar que su desaparición está relacionada“.

En 2013, alrededor de 1,200 personas fueron reportadas desaparecidas en Santa Ana, pero la mayoría de los casos se resolvió en unas horas o días.

Francisco Barragán, de la Fundación de Sobrevivientes de Tráfico Humano, cree que ya es tiempo de que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) tome cartas en el asunto. “Mientras no sepamos qué pasó con esas mujeres toda la comunidad corre peligro”, advirtió.

Con lágrimas, Vargas pide saber algo de su hija. No hay rastro de ella en cárceles, hospitales, ni morgues. “Lo que Dios me dé lo puedo aceptar, pero no saber nada de ella es lo que me está matando”, dice.

Salcedo conserva como su tesoro más preciado la última conversación con Martha en Facebook. El 26 de noviembre, un día después del cumpleaños de su nieta, Deja, que jamás celebraron, ella le escribió: “Goooordiissss. Te quiero y te extraño, mija”.