Autodefensas, un levantamiento sin fronteras

El movimiento civil armado que en el occidente de México encara al crimen organizado tiene en el Área de la Bahía simpatizantes comprometidos con su lucha
Autodefensas, un levantamiento sin fronteras
El grupo Voluntarios de la Comunidad organiza muestras públicas de apoyo a las autodefensas de Michoacán en San José. Foto Suministrada José Sandoval

SAN FRANCISCO.— José Manuel Mireles solía participar en esas representaciones escolares de la Revolución Mexicana, con carrilleras de papel cartulina cruzadas frente al pecho y simulados bigotes debajo de la nariz, como andaría cualquiera de aquellos caudillos a principios del siglo pasado.

Al menos así recuerda José Sandoval al ahora exvocero de los grupos de autodefensas en la región de Tierra Caliente, Michoacán, con quien dice compartió la misma escuela secundaria.

Ahora, como se puede ver en videos divulgados en YouTube o fotografías suyas distribuidas por internet, Mireles no necesita más la indumentaria de sus días colegiales, con una batalla real que combate a miembros de la banda criminal autodenominada Caballeros Templarios; el bigote y las balas dejaron de ser un teatro.

Sandoval, como otros michoacanos en el Área de la Bahía, decidieron organizarse para apoyar económicamente a sus familias, amigos y parientes en la lucha por liberarse de los Templarios, una mafia que ha marcado con terror su presencia en el suroeste michoacano.

“Ese apoyo económico que hemos enviado nosotros se ha estado enviando desde hace décadas, desde que estamos acá como trabajadores buscando un mejor nivel de vida”, mencionó José Sandoval, integrante de la organización Voluntarios de la Comunidad en San José.

“En las manifestaciones pacíficas que hemos hecho a alguien se le ocurrió, ‘oigan, por qué no hacemos una coperacha y mandamos algo’, y sí, lo hemos hecho”, dijo Sandoval, aunque aclaró que ese dinero enviado fue específicamente para apoyar al exvocero de las autodefensas, José Manuel Mireles, en los gastos hospitalarios que tuvo tras un reciente accidente aéreo.

Negó, como aseguran algunos medios informativos, que sostienen la compra de armamento: “Es mentira que colectamos dinero para costear armas. Nosotros hemos mandado dinero a nuestras familias y es lo que se sigue haciendo. Hay gente que coopera con sus dólares, pero que no quiere hablar, así”.

“Nada más ayer [primeros días de febrero] nos reunimos como 25 personas en San José, y también se juntó para cooperar con el pago que todavía debía Mireles en el hospital donde se reponía del accidente que tuvo”.

Mucha gente conoció al médico Mireles, en el Sur de la Bahía. Formó una asociación llamada Casa Michoacán, en Modesto, California.

Fue voluntario en la Cruz Roja. Participó en programas de alfabetización para inmigrantes. “Aquí, se dio mucho a conocer por su trabajo”, refirió Sandoval.

En Los Ángeles, agregó el activista michoacano radicado en San José, el grupo Inmigrantes Unidos en Resistencia también logró reunir algunos recursos económicos y enviarlos.

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Lucio Villaseñor es oriundo de Churumuco, Michoacán, también levantado en armas. Vive en San José. Y a diferencia de otros de sus paisanos, no teme dar la cara y su nombre por los suyos. “Me reúno con los compañeros para manifestar las injusticias que se cometen en cada uno de los ranchos de nosotros, en mi caso, Churumuco, La Guacana y todos esos lugares”.

“Aquí en las reuniones”, añadió, “compartimos ahora sí que las penas. Lo mismo: violación extorsión, masacre, asesinatos, es lo mismo. Van por una hija, van por una señora, le roban a la tienda, van a reparar un carro y no pagan; amenazan (los Templarios) con matarte a ti y a tu familia, todo ese tipo de situaciones por las que ya no hay libertad. Se perdió la libertad. Se perdió el Estado de derecho a nivel nacional y es la forma de recuperarnos, organizándonos desde las bases, desde las comunidades, desde los pueblos”.