Comcast se lleva a Time Warner

Fusión de las dos empresas de cable TV e Internet crea un dilema para los reguladores

NUEVA YORK.— Apenas unas semanas después de que un tribunal acabara con la neutralidad de la Red, dos empresas de cable que ofrecen Internet y televisión, Comcast y Time Warner Cable, han anunciado su unión. Comcast ha acordado comprar Time Warner 45,200 millones de dólares.

Si las autoridades de la competencia, enfrentados al dilema de aprobar o no el acuerdo, permiten la compra, la nueva Comcast será líder en el sector de la televisión de pago al añadir ocho millones de nuevos clientes y controlará el 30% del mercado.

Comcast ha ofrecido eliminar de su cuenta de suscriptores a tres millones de clientes para asegurar a las autoridades de la competencia de que no toma una desventaja desproporcionada en el mercado y que estas no pongan problemas a la operación. Desde Comcast, que cubrirá la mayor parte de los estados del país, se ha explicado que las compañías no compiten en ningún código postal de EEUU para tratar de asegurar a las autoridades de la competencia. En realidad en la mayoría de los códigos postales hay poca competencia ya y los consumidores tienen muy pocas opciones a la hora de elegir proveedor.

Si los reguladores dan la luz verde a la compañía dirigida por Brian Roberts, esta tendrá como competidor más cercano a DirecTV, que tiene 20 millones de suscriptores y después a mucha distancia, Cox, con 4.6 millones de clientes.

Eso si, en cuanto a su negocio de banda ancha será el mayor del país, al controlar el 60% de las conexiones y uno de los mayores del mundo. Y esa es la parte más importante del acuerdo máxime teniendo en cuenta la madurez de una televisión por cable que no termina de enganchar a la audiencia más joven como lo hizo con sus padres. Esta es la parte de la transacción a la que van a prestar más atención los reguladores.

La unión de las dos empresas permite a Comcast competir mejor con los gigantes de la banda ancha, AT&T, Verizon y otras.

Además ayuda a la compañía de Roberts a ganar músculo ante empresas de Internet como Netflix, Amazon y la propia Google, además de las empresas de contenidos tanto en televisión como en Internet. Estas últimas tendrán que negociar precios con una empresa que tiene mucho más poder ahora.