Oran por víctimas de los DUI

Recuerdan accidentados del choque sobre la autopista 60 en Diamond Bar
Oran por víctimas de los DUI
Annette Barrera, víctima de un conductor ebrio se unió a la vigilia en memoria del accidente en la autopista 60.
Foto: La Opinion Aurelia Ventura

Desde su silla de ruedas, Annette Barrera, quien estuvo 71 días en coma luego de ser atropellada por un conductor ebrio en 2012, oró por las seis víctimas del choque en la autopista 60, el pasado domingo.

La supuesta responsable de estas muertes, Olivia Culbreath, también manejaba bajo la influencia del alcohol.

“No conduzcan y beban porque esto es lo que puede pasar”, mencionó Barrera, de 18 años, mostrando la silla de ruedas en la que ahora se transporta. “Yo lloro casi a diario”.

Barrera se unió la tarde de ayer al grupo Madres Contra Conductores Borrachos (MADD) en una vigilia por el trágico fallecimiento de una familia de Huntington Park. Los embistió de frente el auto que manejaba Culbreath, de 21 años y quien tenía una condena previa por conducir ebria (DUI).

“Incluso en mis veinte años en una agencia policiaca, escuchar este evento que ocurrió en la carretera 60 aún me estremece”, expresó el sargento Danie Deil, del Departamento del Sheriff del condado de Los Ángeles (LASD), quien apuntó que este tipo de muertes cada vez son más comunes en este país.

“Tienes más oportunidades en Estados Unidos de morir por un conductor ebrio que ser baleado”, dijo.

En la vigilia, que se realizó afuera del ayuntamiento de Diamond Bar, cerca del lugar donde ocurrió la fatídica colisión, se encendieron veladoras con fotografías de víctimas de choferes borrachos.

Según cifras oficiales, en 2012 más de 800 personas perdieron la vida en California, en accidentes relacionados con manejar con unas copas de más, un incremento del 4% respecto a un año anterior.

“Estas son muertes que se pudieron prevenir”, dijo Patricia Rillera, directora ejecutiva de MADD. “Esta es una oportunidad de recordar a la gente que hay en verdad trágicos resultados”, añadió.

La organización aprovechó el evento para respaldar el programa que obliga a convictos por DUI a que realicen una prueba de aliento en un dispositivo conectado al motor de sus vehículos.

“Seis personas no deberían estar muertas, toda una familia de Huntington Park”, manifestó Hellen Arellanes, madre de Annette, cuyo tratamiento médico ha costado alrededor de un millón de dólares. La chica fue atropellada en Lynwood. El responsable sale este año de prisión.

A pesar de que las esperanzas de vida eran mínimas, Annette concluyó sus estudios de preparatoria y piensa matricularse en una universidad. “Es un verdadero milagro”, celebra su madre.

Con dificultades para hablar, la joven pide responsabilidad a los choferes. “De mis momentos de sufrimiento saco fuerzas porque es muy duro, pero yo sonrío a diario porque estoy viva”, dice.