Niños de Compton pilotean aviones y escapan de violencia

Programa de aviación ayuda a los chicos a mirar más arriba de Compton, un vecindario marcado por la violencia entre pandillas

Niños de Compton pilotean aviones y escapan de violencia
José Pineda, de 11 años, junto con el instructor Gabriel Molina, vuela una avioneta Cessna 172-RG sobre la ciudad de Compton.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

Cualquiera se asombraría al subirse a una avioneta piloteada por José Pineda, un niño de 11 años que apenas puede ver por encima del tablero y que debe deslizarse del asiento para alcanzar los pedales.

Pero en el aeropuerto de Compton, donde él y otros chicos toman clases de aviación, lo ven como una opción para alejarlos de la violencia, las drogas, la miseria y tantos otros problemas en esa ciudad.

Hijo de un mexicano y una afroamericana, Pineda surca esta tarde el cielo de Compton con una avioneta Cessna 172-RG. Lo hace como todo un profesional. Tiene 90 horas de vuelo, el doble de las necesarias para obtener el certificado de piloto comercial, pero le falta edad (debe tener al menos 17 años).

Desde arriba no se distinguen las fronteras de las muchas pandillas que reclaman territorio en esta localidad y cuya guerra ha dejado un saldo de 220 asesinatos en los últimos siete años, la mayoría perpetrados con armas de fuego. De estos, 137 eran afroamericanos y 76 latinos.

Allá abajo mataron a balazos a María González, de 18 años, en la víspera de la Navidad; a la niña Alicia Cassandra, el 14 de diciembre; a David Matthewis, de 23 años, a finales de mayo.

Con 35 homicidios, el 2013 cerró como el tercer año más sangriento en Compton en casi una década.

Con el volante en las manos, Pineda se asoma por la ventanilla de la Cessna y observa la carretera 91, los autos, las casas, los parques y las fábricas, pero no aprecia los altares de los muertos.

Ya en tierra, el chico comparte que tiene claro su futuro: “Me gustaría ser diseñador de Google y piloto privado”.

El programa de aviación infantil, que se ofrece en el museo Tomorrow’s Aeronautical de Compton, sin cobrar un solo centavo, ha salvado a decenas de niños, asegura su director ejecutivo, Robin Petgrave.

Para probarlo, muestra una foto en su celular, de un muchacho sonriente y otra de su pierna izquierda perforada por una bala. “Este lugar los protege, les ofrece oportunidades para ser exitosos”, dice.

Otro de sus alumnos, Jimmy Posey, de 20 años, tiene una historia que se repite demasiadas veces. A su amigo lo tirotearon poco después de que él fuera a comprar a una tienda y lo dejara solo en un coche.

El muchacho ahora sueña con ser piloto de una empresa de paquetería para la cual trabaja su padre.

Alrededor del museo, las pandillas rondan constantemente, aunque adentro de éste —dice Petgrave— el ambiente es distinto. “Antes del programa los chicos no podían hablar entre sí por los territorios de las bandas, pero en el museo se hacen amigos, es un territorio neutral”, menciona.

El instructor Gabriel Molina cuenta que la actitud de sus más de veinte estudiantes —de los cuales los afroamericanos y latinos conforman la gran mayoría— cambia por la disciplina que se exige para tener el privilegio de pilotear una avioneta, incluso antes de obtener una licencia de conducir. “No les doy vuelos a menos que se los merezcan, si van bien en las clases”, dice Molina. “Algunos quieren ser astronautas, otros pilotos de aerolíneas. Si le echan ganas puede ser una realidad” ,asegura Molina.

Lo cierto es que cada vez hay más retos para sostener el programa, que cuesta $250 mil. Antes recibía fondos del estado, pero ya solo depende de donaciones de empresas como Boeing y UPS. Por falta de pago, el municipio les cortó el servicio de agua. “No estamos recibiendo muchos donativos”, lamentó Petgrave.

Hay cupo en el Tomorrow’s Aeronautical Museum

916 W. Alondra Blvd, Compton, CA, 90220

(310) 618-1155

http://www.tamuseum.org/