Atacantes reciben su castigo

Aficionados que dejaron en coma a un 'fan' de San Francisco se declaran culpables
Atacantes  reciben su castigo
Marvin Norwood, de 32 años (izq. de blanco) y Louie Sánchez, de 31 (der.), en una de las audiencias por el ataque.
Foto: La Opinión - Archivo

Un juez de Los Ángeles tachó de “completos cobardes” al dictar sentencia contra dos acusados de una golpiza que dejó gravemente herido a un aficionado al béisbol de San Francisco, durante un juego inaugural de los Dodgers en Los Ángeles en el 2011.

El juez George Lomeli, de la Corte Superior de Los Ángeles al pronunciar su sentencia y dirigiéndose a los acusados destacó que el ataque no solo fue a mansalva sino que “siguieron golpeándolo y pateándolo en la cabeza. Ustedes son unos completos cobardes”.

Louie Sánchez, de 31 años y su pariente Marvin Norwood, de 32, se declararon culpables del ataque que dejó en coma a Bryan Stow, un paramédico de San Francisco, en un ataque ocurrido en el estacionamiento del estadio de los Dodgers el 31 de marzo del 2011.

Sánchez aceptó un cargo por haber dejado gravemente lesionado a Stow —quien cumplió 45 años el pasado 12 de febrero— y recibió una sentencia de ocho años en prisión, a cambio de que le fueran retirados otros cargos por asalto.

Norwood se declaró culpable de un cargo de ataque para producir grave daño físico y fue sentenciado a cuatro años de cárcel, aunque se espera que salga libre por haber ya cumplido la condena.

“El tiempo que pasen en la cárcel es lo que ustedes cretinos se merecen”, dijo ayer David Stow, padre de la víctima, antes de la sentencia.

Según la investigación, a la salida del juego inaugural de los Dodgers en el 2011, Sánchez golpeó a Stow por detrás en la cabeza, derribándolo y los dos continuaron golpeándolo cuando estaba en el suelo.

La Policía había arrestado primero a Giovanni Ramírez, de 31 años, por violar su libertad condicional y lo señaló erróneamente como el primer sospechoso principal.

Los dos sentenciados admitieron su participación, en unas conversaciones grabadas secretamente en la cárcel.

“Le salté encima y empecé a golpearle” , se lee en una transcripción de la conversación de Sánchez con Norwood.