Crímenes contra hondureños no cesan, según cónsul en México

Josué Carlos Rivera señala el crimen organizado y la delincuencia común como algunas de las causas
Crímenes contra hondureños no cesan, según cónsul en México
Los abusos contra los hondureños sin papeles continúan en México de manera sistematizada, de acuerdo con Josué Carlos Rivera.
Foto: Gardenia Mendoza Aguilar / La Opinión

MÉXICO, D.F. – Quizás es por su juventud o el entusiasmo que despierta el tema migratorio. O tal vez porque antes de venir a México como cónsul de Honduras, Josué Carlos Rivera (Tegucigalpa, 1982) conoció en Los Ángeles las razones más profundas para que miles de sus compatriotas se jueguen la vida por el sueño americano.

El caso es que hace casi tres años aceptó venir a este país como cónsul de la región centro -la más conflictiva de todas las sedes diplomáticas- donde tiene que estar atento al timbre del celular las 24 horas del día para, generalmente, escuchar malas noticias de drama y dolor por amortiguar con poco personal en la embajada.

“La familia, siempre la familia a la que estamos apegados los latinoamericanos, es la que empuja a los mas vulnerables a tomar el riesgo: para darles una mejor vida o unirse con ella”, cuenta en entrevista con este diario en un café anexo a la sede diplomática.

“No me puedo despegar mucho”, afirma.

El peligro para sus compatriotas es el mismo de una década para acá, a veces el crimen organizado; otras, la delincuencia común o los accidentes por transitar clandestinamente en el tren de carga conocido como “La Bestia”.

Mutilados, asesinados, extorsionados, secuestrados, violados o desaparecidos sin cifras oficiales precisas o estadísticas parciales como la que en 2010 calculó la Comisión Nacional de Derechos Humanos en materia de plagios, que rondaba los 10,000 anuales.

Nada ha cambiado ni con la rotación de gobiernos, ni con nuevas leyes. Los abusos contra los hondureños sin papeles siguen ahí, cada vez más sistematizados.

Ahora, por ejemplo, los malandrines llegan hasta las comunidades de origen en Centroamérica, ofrecen ropa de marca, respeto y poder a cambio de servicios específicos en México como sicarios, limpiadores, cocineros y otros oficios. Unos aceptan las condiciones, pero otros son obligados.

“El gran problema se complica cuando las autoridades de seguridad llegan a tomar custodia de los lugares y los hondureños son acusados de ser parte de la banda ”, señala . “Luego es difícil probar quién estaba ahí voluntariamente y quién no”.

De estas ambigüedades, podría haber muchas víctimas entre los cerca de 300 hondureños que se encuentran en las cárceles, según el primer censo que logró integrar este año la embajada, aunque el cónsul Rivera calcula que la cifra negra es muy alta debido a muchos catrachos que se hacen pasar por mexicanos.

“Lo que ellos quieren es cumplir la pena y seguir el camino, pero nosotros creemos que al lograr identificarlos podremos ayudarlos jurídicamente y en ese proceso estamos”.

El cónsul está optimista de que mejorará la protección para sus paisanos poco a poco con ayuda del Gobierno mexicano y la sociedad civil de la cual echa mano a cada rato, ora la Cruz Roja, ora Sin Fronteras; ya la Caravana de Madres Centroamericanas que cada año buscan a sus hijos en México, con diversas universidades.

En el último accidente de La Bestia, en el estado de Veracruz, el año pasado (donde murieron 11 hondureños), por citar un evento, “ya no se repitió la incomunicación” que hubo en la masacre de los 72 inmigrantes en Tamaulipas para identificar a los cuerpos.

Por otro lado, arrancó una campaña en su país para concientizar a los que dejan la patria sobre la importancia de mantenerse en contacto con la familia y evitar el sufrimiento.

“Muchos de los que son considerados desaparecidos simplemente es porque se olvidaron de llamar y no es justo para los suyos”.

El reto de la trasmigración es “colosal”. Sin embargo, en medio de la hostilidad, de vez en cuando se encuentran historias con finales felices que inyectan ánimo para seguir adelante.

Tal es el caso de un niño de tres años que rescató el Gobierno de Querétaro antes de que la madre catracha fuera asesinada en un lío de drogas y, posteriormente, la tía reclamó para iniciar un largo proceso jurídico que finalmente favoreció a los familiares.

“Pronto estará en la patria materna, donde siempre se espera”, dice Rivera antes de volver a sus labores.

– 67 notificaciones diarias de repatriaciones recibe la embajada

– En 2013 fueron deportados desde México 34,000 hondureños

– En los operativos para la captura de indocumentados participan policías municipales y federales a petición del Instituto Nacional de Migración.

– Sólo tres asesinatos fueron documentados en 2013; ningún otro caso llegó a la sede diplomática.

– Dos cuerpos terminaron en la fosa común.

– 1.5 millones de hondureños viven en EEUU.

– En México, no hay cifras que incluya a indocumentados.

– Tres asesinatos fueron documentados.

Fuente: Consulado de Honduras/región centro