Congreso de dreamers busca detener deportaciones

Quinientos jóvenes reunidos en Phoenix, Arizona, se enfocan en un objetivo: realizar actividades que puedan ayudar a detener las deportaciones y la separación de familias

Más de 500 jóvenes indocumentados y activistas pro inmigrantes se reunen en Phoenix para lograr detener las deportaciones.
Más de 500 jóvenes indocumentados y activistas pro inmigrantes se reunen en Phoenix para lograr detener las deportaciones.
Foto: Pilar Marrero / La Opinión

PHOENIX, Arizona.- En el movimiento de los “dreamers” queda poca paciencia para promesas de una reforma migratoria: más de 500 jóvenes indocumentados y activistas pro inmigrantes resolvieron poner toda la presión de su activismo en los próximos meses en detener las deportaciones y lograr una acción administrativa para los “no-dreamers” por cualquier medio de presión disponible.

De hecho, la persona más nombrada en el “Congreso” de United We Dream, la organización de jóvenes indocumentados más grande del país no fue John Boehner, quien tiene el poder de llevar a voto una reforma migratoria: fue Barack Obama y el poder de su pluma para “aliviar el dolor de las familias”. El partido más mencionado fue el demócrata.

“Este año después de muchas consultas decidimos que nos vamos a enfocar 100% en los demócratas, en el Presidente y en impulsar una solución administrativa para personas que no son “dreamers”, dijo Cristina Jiménez, directora de UWD. “La meta es que crezca el movimiento, organizar a más comunidades y exponer el dolor de nuestras familias para demostrar que lo que se vive es una crisis moral”.

De todo el país vinieron los jóvenes “dreamers” al centro de Phoenix, Arizona, el estado que hace ya cuatro años aprobó una ley para perseguir a los indocumentados y lograr que escaparan despavoridos. Muchos se fueron a otros estados, otros fueron deportados. Los “dreamers” de todo el país, hace dos años recibieron DACA, el programa de acción diferida y pensaron que vendría una solución permanente.

Con el inicio del 2014 se vienen esfumando las esperanzas de que la Cámara de Representantes se decida a aprobar un proyecto de ley. Los jóvenes se manifestaron cansados de esperar.

“La vez pasada Obama no sintió nuestra presión”, dijo Carolina Cañizales, coordinadora del programa anti deportación de UWD, mientras dirigía una sesión de estrategia con uno de los grupos. “No sé cuantos autobuses paramos, cuantas veces bloqueamos centros de detención. Nada pasó”.

Algunos “dreamers” que habían comenzado a mencionar la necesidad de enfocarse en Obama y el tema de las deportaciones desde antes de que organizaciones como UWD lo asumieran como política formal, se manifestaron satisfechos luego de esta declaración del grupo.

“Me alegro mucho que estén todos de acuerdo”, dijo Reyna Montoya, una joven de Mesa, Arizona, parte de un grupo de dreamers y activistas que recientemente firmaron una carta dirigida tanto a demócratas como republicanos pidiendo que “dejen de jugar con nuestras familias”.

El Congreso estaba diseñado para involucrar a los grupos locales de jóvenes indocumentados de todo el país en una estrategia común para este año. También se dieron sesiones para recibir la contribución de los jóvenes y sus ideas para las campañas del 2014.

Laura Bohorquez, coordinadora de educación de UWD, dijo que el otro enfoque importante de la organización este año sería continuar apoyando campañas para lograr la “igualdad educativa”, es decir, que más y más estados del país aprueben leyes para dar tarifa de residente, ayuda financiera y otros recursos para estudiantes indocumentados.

Sentados en un gran círculo, grupos de organizaciones “dream” de diversos puntos del suroeste, discutieron ideas para actividades que puedan llamar la atención del país y de la Casa Blanca al “dolor de nuestras familias”.

Carolina Cañizales, coordinadora del programa anti deportación de UWD se paseaba dentro del círculo e invitaba a los jóvenes a dar sus ideas.

“¿En qué personajes creen que debemos enfocarnos? ¿Y de qué manera podríamos llamar su atención a nuestras necesidades? El objetivo es tener a Obama firmando una orden de acción diferida para todos los que no son dreamer y deteniendo las deportaciones”.

De los diversos grupos –en otros salones se reunían más grupos de otras regiones en sesiones similares- salían sugerencias: “Enfoquémonos en Cecilia Muñoz, que asesora a Obama en temas domésticos y además está muy metida con la gente de NCLR”, dijo Erika Andila, una líder local de los dreamers en Arizona.

Del grupo de dreamers de “Antílope Valley” salió la idea de usar a la familia residente de la Casa Blanca “como ejemplo de familia que podría ser deportada”.

“Creemos que una campaña que se enfoque en la primera dama Michelle Obama y “ponga” a su familia en proceso de deportación llamaría la atención”, dijo Cesar Magalló, un joven del grupo.

La idea salió de una de las jovencitas del grupo. “Es un tema familiar”, dijo la joven. “Michelle Obama no puede esperar que los niños tomen sus vitaminas y coman sus vegetales si deporta a sus padres”.

El grupo de San Diego propuso poner presión sobre el congresista republicano Darrell Issa por medio de los donantes corporativos a su campaña y un grupo de Nuevo México sugirió buscar apoyo con resoluciones de los gobiernos locales, las universidades y acciones directas como bloqueo de autobuses en centros de deportación.

“Al final, lo que está claro, es que Obama sí puede parar las deportaciones y hacer por otros, por nuestras familias, lo que hizo por nosotros con DACA. La ley está de nuestro lado”, dijo Lorella PRaelli, directora política de UWD. “El tiene una elección que hacer. Y lo vamos a ayudar a hacerla”.