¿Una era post Chapo?

¿Una era post Chapo?
La aprehensión de Joaquín Guzmán es la más importante que se ha realizado en la última década.
Foto: Getty Images

México

Con la detención de Joaquín el Chapo Guzmán, la cooperación binacional en materia de seguridad entre México y Estados Unidos ahora tendrá que afrontar la posibilidad de otra ola de violencia o de un nuevo intento del narcotráfico para corromper a los líderes civiles y militares del nuevo gobierno mexicano.

En los últimos 13 años, desde que el Chapo escapó de una prisión de alta seguridad con las autoridades compradas, México acumuló más de 80 mil asesinatos relacionados con la lucha entre el gobierno y las fracciones rivales del narcotráfico.

A esos crímenes se sumaron también decenas de miles de personas desaparecidas y más de 250 mil personas desplazadas por la violencia.

La violencia sembrada, la corrupción esparcida y, sobre todo, la desconfianza acumulada entre las agencias de uno y otro país han disminuido dramáticamente el alcance de una cooperación binacional que apenas ahora tiene una nueva oportunidad para mejorar.

Entre los retos a afrontar está la rivalidad burocrática en ambos lados de la frontera.

La DEA ha reclamado la autoría del arresto de el Chapo, sin mencionar la ayuda de otras agencias federales estadounidenses como el FBI, el U.S. Marshalls y ICE, otra agencia que lucha contra el crimen organizado.

Del lado mexicano, también persiste la intención de desatacar la participación de la Armada, sin mencionar la aportación del Ejercito o el Cisen, la agencia de int |eligencia civil del gobierno mexicano. Esta rivalidades inter-burocráticas están exacerbadas porque la cooperación binacional ha probado ser efectiva s ólo cuando la contraparte mexicana es la Armada y no el Ejército ni la Policía Federal.

El mensaje subliminal enviado con la promoción de la imagen de la Marina de guerra mexicana es que Estados Unidos no confía ni en el Ejército ni en la policía federal mexicana.

Es probable que el arresto de el Chapo Guzmán tenga pocos efectos en las operaciones del Cartel del Pacífico. La detención de el Chapo fue similar a la de otros narcotraficantes conocidos en México que son arrestados cuando ya fueron reemplazados en las cadenas de mando y cuando el daño causado a la estructura delictiva puede ser rápidamente disminuido.

Desafortunadamente, los narcotraficantes mexicanos han mostrado una capacidad enorme de iniciativa, mutación, adaptación y sobrevivencia.

Cuando las agencias de seguridad reaccionan, las organizaciones criminales se han transformado, dejando atrás sus debilidades y adquiriendo nuevas fortalezas.

Es posible que la etapa que viene después de la detención de el Chapo pueda ser extremadamente violenta entre los individuos y grupos que se disputen el nuevo vacío de poder. También es posible que, lejos de otro líder hiperviolento, lo que emerja sea una nueva dirección criminal más prudente y estratégica que intente un nuevo acuerdo con las autoridades políticas, con la oferta clásica de convencimiento, sintetizada en la vieja expresión: ¿plata o plomo?