Un negocio que desaparece

El Internet le ha robado paulatinamente los clientes a un comerciante de revistas
Un negocio que desaparece
Rafael Ramos, dueño de un puesto de revistas en Boyle Heights, sigue en pie de lucha desde hace 20 años.
Foto: La Opinión - Isaías Alvarado

En la portada de la publicación mexicana aparece el rostro del que era el capo más buscado del mundo, Joaquín “El Chapo” Guzmán. “Cazado”, reza el encabezado.

Rafael Ramos, dueño de un puesto de revistas en Boyle Heights, presume que es el único que ofrece el ejemplar en Los Ángeles.

“Nadie lo tiene todavía”, afirma con orgullo el hombre que por veinte años ha vendido periódicos, libros y revistas mexicanas en la esquina de las calles Soto y Primera.

Quizás también sea el único en la ciudad que tiene en su inventario tres periódicos del día de Tijuana y el diario deportivo ESTO.

“Tratamos de tener surtido”, comenta Ramos, a quien le ha tocado sortear uno de los peores períodos para los medios impresas.

El Internet, explica, le ha robado paulatinamente los clientes. Los jóvenes ni se acercan a su puesto y los mayores compran menos diarios locales por ser caros y tener poco.

“Todo viene en Internet, hasta los periódicos, y gratis”, menciona. “Todo esto ya salió desde el día en que lo agarraron”, dice refiriéndose a la noticia sobre la captura de “El Chapo” Guzmán, que esta mañana ocupa los encabezados de algunos matutinos en su negocio.

Hace veinte años, Ramos era cliente del local (se abrió hace 50 años) y un día el entonces propietario le animó a quedarse con el establecimiento.

Finalizaba la década de 1980 y él vendía hasta 50 ejemplares de Los Angeles Times. Actualmente, cuenta, los tres que le dejan regresan íntegros a la recicladora.

Ramos, originario de Jalisco, agradece que tenga 65 años y la posibilidad de retirarse en poco tiempo, cuando —según sus pronósticos— ya nadie se interese por hojear lo que lee.

“Con el tiempo esto se va a acabar, quizás en unos cuatro o cinco años, ya no va a ser negocio”, anticipa el comerciante.

En su local hay variedad, incluso revistas que cualquiera creería desaparecidas, como “Luchas 2000”, “Pasión por Tejer”, “Peinados infantiles” o “Guitarra Fácil”.

También ofrece comics pequeños. Los más picosos (que muestran dibujos de mujeres en posiciones sugestivas), como “Sensacional de Cariñosas”, “Almas Perversas” y “Las Chambeadoras”, le llegan dentro de bolsas de plástico.

Uno de los pocos libros que penden del anaquel, titulado “No decir adiós a la esperanza”, lo escribió Andrés Manuel López Obrador, ex candidato presidencial. “Tiene como un año ahí”, dice Ramos.