Riesgo de hambruna en Nicaragua por hongo de la roya

Se estima que el 37% de las áreas sembradas a nivel nacional están afectadas
Riesgo de hambruna en Nicaragua por hongo de la roya
El hongo afecta principalmente las plantaciones del norte del país.
Foto: EFE

Los Llanitos.- La incertidumbre y el asomo de una crisis alimentaria dominan las comunidades pobres del municipio de San José de Cusmapa, en el norte de Nicaragua, debido al hongo de la roya en los cafetales y la mala producción de granos básicos.

El campesino José Adolfo Gómez ha visto “el hongo pasar de una a otra” planta ocasionado la caída de las hojas y de sus esperanzas de recolectar la cosecha del grano rojo que serviría para el consumo y la venta del excedente para atender las necesidades de su familia.

Las pequeñas parcelas de una o dos hectáreas han sido, literalmente, diezmadas por la enfermedad en la comunidad de Los Llanitos, a 157 millas al norte de Managua, desde donde se divisan las montañas de Honduras.

El hongo de roya se ha esparcido como reguero de pólvora en las fincas en la zona norte de Nicaragua; se estima que ha afectado a 37% de las áreas sembradas a nivel nacional.

“En este año no hay condiciones de ganancias porque con su manchita (parcela) de café tenía un logro, tenía bastante ventaja y ahora llegamos casi a fracasar porque no hay producción para volver a invertir”, dijo a Notimex Concepción Gómez.

La enfermedad se manifiesta en una mancha amarillenta en las hojas, “va arrasando el café”, incluso a las pequeñas plantas de resiembra, afirmó.

Gómez tenía media hectárea de plantaciones y se ha reducido “a un cuarto” porque carece de los productos químicos y la asistencia técnica para combatir y controlar la enfermedad.

Las familias campesinas de la zona están sobreviviendo de la cosecha de maíz y frijoles “y vamos debilitándonos porque vamos vendiendo” los granos básicos para suplir sus necesidades.

“Es un asunto de riales (dinero) para comprar el producto (químico) y no tenemos capacidad” económica, relató.

El país dejaría de producir unos 625 mil quintales de café, 28% del total, y perdería unos 90 empleos temporales en una zona deprimida por la pobreza, según un estudio del organismo Acción contra el Hambre.

“Estamos pensativos (preocupados) porque esta enfermedad es a nivel nacional”, reconoció el hombre de 29 años de edad, padre de dos niños pequeños.

Las parcelas evidencian señales de abandono, con malezas en los caminos porque los hombres han salido por temporadas de un mes o más a buscar trabajo en las montañas de Dipilto y más allá en Honduras y El Salvador.

Gloria Balladares Martínez, habitante de la zona, dijo a su vez que más de 180 hombres y mujeres han salido de Los Llanitos a buscar empleo en otras zonas ante una situación “difícil” por la falta de trabajo y apoyo financiero.

Un paliativo, agregó, sería un programa de alimentos por trabajo porque “los hombres se siguen yendo a El Salvador, Honduras y los niños se quedan con las familias de los vecinos o las abuelas. Las casas quedan enllavadas”.

En las humildes casas, la comida usual es “frijoles, con tortilla y sal” y “hay quienes son más pobres que nosotros y no comen los tres tiempos”, aseguró.

Los factores adversos este año haría que el pico de la escasez alimentaria de las familias más pobres se adelantaría al mes de abril y cobraría “más intensidad” en junio y julio, advirtió el director regional del organismo Acción contra el Hambre, Alejandro Zurita.

“Estamos a las puertas de una crisis alimentaria” en la región que al final se transforma en “una crisis humanitaria”, dijo.

“La gente vive en la pobreza estructural y por esta causa les afecta” la incidencia de la roya y la deficitaria producción de frijoles y maíz, explicó.

La pobreza ha disminuido de manera constante en los últimos años, aunque sigue siendo alta, según un informe del Banco Mundial.

Más de 80% de los pobres en Nicaragua habitan en las áreas rurales y en comunidades remotas donde el acceso a los servicios básicos es un reto diario, según el estudio.

En 2009, el flagelo social afectaba a 44.1% de la población y disminuyo a 42.7% (1.4%) en 2012, de acuerdo al Fondo Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg).