A punto de guerra

Rusia no repliega tropas de Ucrania; EEUU condena el hecho y advierte
A punto de guerra
Soldados armados sin identificar, presuntamente rusos, bloquean la entrada a la base naval ucraniana de Novoozerniy, cerca de Feodosia, a las afueras de Simferópol, en la península ucraniana de Crimea.
Foto: EFE

Rusia defendió en el Consejo de Seguridad de la ONU la legitimidad de su intervención en Ucrania, que le ha valido durísimas críticas por parte de las potencias occidentales, y dijo además que el depuesto presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, le ha pedido que intervenga para estabilizar la situación del país.

La Misión de Ucrania ante Naciones Unidas (ONU) denunció en una carta el despliegue de 16 mil soldados rusos en Crimea, por lo que pidió que este órgano la ayude a garantizar su integridad territorial.

Los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido criticaron por su parte duramente a Rusia por su intervención en Ucrania, de la que dijeron que se basa en argumentos imaginarios, y los dos últimos países incluso llegaron a comprarla con las invasiones soviéticas de 1956 y 1968 en Europa.

La presencia de tropas rusas en Ucrania es “la respuesta a una amenaza imaginaria”, afirmó la embajadora de Washington ante la ONU, Samantha Power, durante una sesión de urgencia.

Desde Londres a Nueva York, pasando Tokio y, por supuesto, Moscú, las bolsas de todo el mundo cerraron ayer con fuertes pérdidas por la tensión entre Rusia y Ucrania.

Mientras tanto China rompió su silencio sobre la crisis y llamó a todas las partes a buscar una solución política y dentro de la legalidad al conflicto.

La tercera reunión en cuatro días del Consejo dedicada exclusivamente a Ucrania fue solicitada en esta ocasión por la delegación rusa, que hizo una vehemente defensa de sus acciones en Crimea y las justificó por la “amenaza” que a su juicio pesa sobre los ciudadanos de esa autonomía con gran presencia rusa.

Según el embajador ruso, Vitaly Churkin, grupos “extremistas”, “radicales” y “ultranacionalistas” se han hecho con el control de la situación en Ucrania y tratan de usar su “victoria” para acabar con los derechos fundamentales de parte de la población.

La respuesta por parte occidental fue inmediata y contundente, con la embajadora estadounidense, Samantha Power, asegurando que la intervención rusa se basa en justificaciones imaginarias.

Power insistió en que “no hay pruebas” de los argumentos rusos acerca de la necesidad de defender a la minoría rusófona en el este de Ucrania y que tampoco tiene base legal la justificación en que el ex presidente ucraniano ha solicitado la intervención a Rusia.

Según la representante de Estados Unidos, la solución a la crisis “no es difícil”, y pasa por la retirada inmediata de las tropas rusas y el despliegue rápido en Ucrania de mediadores internacionales y observadores de la situación de los derechos humanos.