Gustavo Dudamel comandó final glorioso

Gustavo Dudamel concluyó el Festival Tchaikovsky a lo grande
Gustavo Dudamel comandó final glorioso
El conductor venezolano Gustavo Dudamel en una imagen de archivo.
Foto: Vern Evans

La supuesta creciente presión sobre Gustavo Dudamel para que se declare sobre la situación actual de su natal Venezuela no fue evidente la tarde del domingo en la Sala de Conciertos Disney. Todo lo contrario: el maestro subió al podio, intenso y concentrado como siempre, con mano firme en la batuta, dispuesto a dirigir a sus dos orquestas consentidas, la Filarmónica de Los Ángeles y la Sinfónica Simón Bolívar, en el programa final del TchaikokvskyFest de esta temporada.

Y vaya programa. La tarde no pudo comenzar mejor que con el alegre Capriccio italien, que de por sí es toda una celebración. Esa pieza fue seguida por una sorprendente Francesca da Rimini, un poema sinfónico inspirado en un personaje de Dante, en el que destacaron las flautas y clarinetes —y toda la sección de viento— de la orquesta juvenil venezolana.

En un escenario repleto por los miembros de las dos orquestas, fue hermoso ver los rostros jóvenes de los músicos latinoamericanos sentados al lado de los más veteranos miembros de la filarmónica angelina. Y si el orgullo tenía rostro, era sin duda el de Dudamel, que brillaba cuando compartía los aplausos del público con sus músicos.

En la segunda parte del programa, tras el intermedio, las orquestas repasaron cuatro hermosos valses del compositor ruso: unos tan conocidos como los de sus ballets El Cascanueces o El Lago de los cisnes y otros menos, como el de la ópera Eugene Onegin.

Hablando de las piezas más conocidas de Tchaikovsky, la Obertura 1812 fue perfecta para el cierre del programa y del mismo festival, con sus disparos de cañón y repiques de campana cerca del final (excelentes percusionistas) y la sorpresiva inclusión del enorme órgano de Disney Hall.

Dudamel siempre ha dicho que la música tiene el poder de transformar, de sobrepasar ideologías; lo ha hecho por siglos y lo seguirá haciendo. Lo hizo otra vez el domingo.