Hija discapacitada legaliza estatus de su familia

Un beneficio rara vez utilizado ayuda a familia mexicana a obtener su 'green card'
Hija discapacitada legaliza estatus de su familia
Modesta Morales, José Vargas y su hija Janet Vargas posan en su vivienda. La familia reguló su estatus gracias a la joven.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

Ya habían pasado 14 largos años fuera de México cuando la familia Vargas inició el proceso de lo que creía imposible: obtener un estatus migratorio a través de su hija con capacidades especiales.

Lo que más les preocupó fue que se hizo pidiendo asilo, un beneficio que las autoridades migratorias de Estados Unidos casi nunca otorgan a los mexicanos. Pocos le auguraban éxito.

“Nos decían que los mexicanos no teníamos ninguna oportunidad de asilo político”, cuenta José Vargas, vecino de Pico Rivera y quien cruzó ilegalmente la frontera en 1998.

Entonces, su hija Janet, con parálisis cerebral, tenía cinco años y ya había recibido toda la atención especializada disponible en la Ciudad de México. Para que recibiera un mejor tratamiento, la familia Vargas decidió traerla de regreso a Los Ángeles, donde ella nació hace 21 años. No se equivocaron.

Precisamente en una de las terapias de Janet se enteraron que su situación migratoria podía cambiar. A finales de enero, casi un año y medio después de iniciado el trámite, una jueza les dijo con una sonrisa que ya eran residentes legales de EEUU.

“Me sentí feliz, porque se siente uno un poco más libre”, expresa Modesta Morales, mamá de Janet.

Expertos creen que miles de familias hispanas desconocen que tienen la opción de legalizarse por medio de sus hijos especiales nacidos en este país. Otras piensan que deben esperar a que cumplan 21 años, aunque lo mejor es comenzar el proceso antes de esa edad.

Mikki Jacobson, abogada especializada en este tipo de casos, explica que se debe a que no hay un camino directo, por eso se solicita primero el asilo.

“Desafortunadamente es la única manera para que se pueda recibir la residencia, aplicando por asilo político, para poner tu caso ante un juez de inmigración, porque el sistema está roto”, menciona.

El propio Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) niega que sea una alternativa.

“No hay un camino [a la legalización] para los padres indocumentados de niños especiales. Los niños nacidos en Estados Unidos pueden solicitar a sus padres al cumplir 21 años“, indica su vocera Sharon Rummery.

El caso de los Vargas tuvo éxito, según abogado, porque la última audiencia en la corte se realizó poco antes de que Janet cumpliera la mayoría de edad, la cual alcanzó el pasado 7 de febrero.

Jacobson puntualiza que los padres deben cumplir dos requisitos más: haber estado en este país al menos diez años consecutivos y no tener antecedentes penales.

“Deben probar a la corte que ellos necesitan estar aquí en beneficio del niño especial”, dijo.

Su firma, Jacobson & Han LLP, detuvo hace unos años la expulsión de un matrimonio guatemalteco de Los Ángeles cuyo hijo fue diagnosticado con un desorden neurológico. Ya son residentes legales.

La familia Vargas cuenta su historia para que otros en una situación similar sepan que hay una luz al final del túnel. El pasado miércoles, unos minutos después de la entrevista, el cartero dejó en el buzón de su casa la tarjeta de residencia legal del señor José.