Delicias del medio oriente

El restaurante Shiraz, en Glendale, es uno de los más antiguos del área y ofrece buena comida persa
Delicias del medio oriente
Sopa de lentejas al estilo persa.
Foto: Lucero Amador

No es sólo la buena comida: es el lugar y es el servicio. El Shiraz es ese complemento. Su gastronomía es persa pero desde la perspectiva de dos estilos culinarios: medio oriente y armenio.

En el Shiraz —nombre de una de las ciudades más grandes de Irán—, se puede disfrutar de los platillos más tradicionales desde un pollo “fessenjan” o carne “koobideh” hasta un sofisticado “sultani”. Los platillos que se sirven en el Shiraz son en grandes cantidades, suficiente para dos, pero no resistirás la tentación de pedir otro plato diferente y compartir.

Lo mejor es acudir a la hora del lunch, porque es cuando ofrecen sus precios especiales, como el Happy Hour en otros lugares. De las 11:30 a.m. a las 3:00 p.m., encontrarás precios módicos.

El Shish Kabob ($13) es uno de los platillos más tradicionales. Es un filete de mignón acompañado de chile morrón, cebollas y jitomates asados. La carne está cocinada a la perfección, queda jugosa, suave y con muy buen sabor. Lo sirven con arroz basmati, con un toque de azafrán. Además, existe la opción de elegir ensalada o sopa.

En el apartado de sopas dan a escoger entre una de lentejas, que es muy similar a la sopa mexicana preparada con ese grano, pero un poco más picosa, y la Ash: una sopa de la cocina iraní.

Si quieres experimentar algo diferente y te gusta la combinación de lo dulce y salado, Addas Polo ($10), es una opción deliciosa. Es una receta con base de arroz basmati, mezclado con lentejas, uvas secas y dátiles. Toda una montaña de arroz con estos ricos frutos, cubren una pechuga de pollo (sin la piel). A primera vista parece un platillo simple, pero una vez que conjuga todos los elementos, se abre un despliegue de sabores.

El servicio es muy bueno, los meseros (casi todos latinos), están al tanto de los comensales. Para beber ofrecen las tradicionales gaseosas, una carta de vinos y alguna que otra cerveza mediterránea. Pero no hay mejor opción, en horas del lunch, que un rico y aromático té negro ($1).