Google “mapea” su lugar en la Misión

Intimida a la comunidad la llegada tentativa del gigante de las búsquedas por internet al barrio hispano de San Francisco
Google “mapea” su lugar en la Misión
Google "succiona el alma de la Misión", según dice René Yáñez con su obra 'Google Gringo Transport'.
Foto: Ricardo Ibarra / El Mensajero

SAN FRANCISCO.— Primero fueron los “Google buses” y ahora todo parece indicar que será el “Google building”. La compañía con el buscador más popular en internet expande su presencia en las calles de la Misión, lo cual ha hecho reaccionar a una comunidad que lucha por mantener su forma de vida.

The Financial Times corrió el rumor: Google habría adquirido un edificio en el barrio con mayor representación hispana en San Francisco, justo en la esquina de la calle 16 y Alabama, barrio de la Misión.

La noticia no ha sido bien recibida. El arribo de gente pudiente, vinculada con empresas desarrolladoras de productos para internet, como Google, Facebook, Twitter —las más famosas—, ha generado más desalojos y un incremento en el costo de la renta. La especulación inmobiliaria ha provocado que los dueños de edificios invoquen el Ellis Act para expulsar a los inquilinos que por años han mantenido un bajo precio por el alquiler de una casa o un negocio, y luego ofertan esos mismos sitios a precios que sólo pueden costear los más acaudalados.

Augusto Tukuy comenzó a notar el cambio en el vecindario con un simple detalle: “Ahora ves más personas corriendo por la banqueta”, dijo, refiriéndose a aquellos que usan los espacios públicos para ejercitarse; cierto, una costumbre no tan habitual entre hispanos. “Antes no se veía eso”, refirió un día cerca de Galería de la Raza.

“Ahora ves esos camiones blancos por donde quiera”, los “Google Buses”, mencionó, que llevan y traen a los empleados de compañías tecnológicas.

Como dueño del negocio donde vende playeras en la calle 24, no ve el arribo de más “techies”, como una oportunidad para obtener mayores ganancias. “Mi deseo es que esa compañía desarrolle un edificio para sus empleados, porque así los dueños de casas no estarían buscando la manera de correr a los que ya tienen por años y rentar con otro precio”, comentó, tras relatar que logró renovar el contrato de su establecimiento por otros tres años, luego de ganar una batalla de desalojo, que disputaba en conjunto con sus vecinos de la librería St. Peter.

El artista René Yáñez, en lucha también por mantener la casa donde ha vivido por 35 años, ilustró el acontecimiento en la pared de Mutiny Radio (Calle 21 y Florida). Su collage incluye en la parte superior una nave en forma de ovni, con la palabra “Google” inscrito justo al centro, “succionando el alma de la Misión”, representado por los rostros de personalidades destacadas. “Lo que está pasando en la Misión, al menos en la cuadra donde vivo, la gente se está saliendo”, comentó la noche de la apertura de la exhibición donde participó.

“A mis vecinos, que son latinos también, les dieron una orden de desalojo. Ahora veo eso constantemente”, dijo. Eso no ocurría desde los años setenta, en que llegó al vecindario al que hace tributo en la película The Other Barrio, que realizó con el fotógrafo Lou Dematteis, y que apenas fue sometida al San Francisco International Film Festival.

Erick Arguello, presidente de la organización Lower 24th Street Merchants, duda que el arribo de Google a la Misión vaya a beneficiar a los negocios locales. “Muchos negocios piensan que les va a beneficiar pero lo que estamos viendo en la 24 es que muchas de estas personas nuevas no entran a los negocios latinos y lo que también pasa es que comienzan a subirles la renta de los locales”.

“Los negocios grandes al ver toda esta gente que está entrando, quieren un espacio, y ellos tienen el dinero para pagar más renta, ofrecen más dinero a los dueños de propiedades y sacan a los negocios que ya están ahí. Esto no es benéfico para los negocios locales, para los negocios pequeños”.

Fue el caso de la librería St. Peter y G.G. Tukuy Indigenous Arts & Crafts, recordó Arguello. “Un restaurante le ofreció 100 mil dólares a la arquidiócesis —dueña de las propiedades—, para que sacaran esos negocios”. La organización que dirige recaudó 3 mil 600 firmas para impedir el desalojo. “Fueron ocho meses de presión para que mantuvieran estos negocios ahí. Ese es el miedo en la 24, que vengan estos inversionistas”.

Según The Financial Times, el edificio que habría adquirido Google y que albergaba una imprenta, será “un espacio para albergar las nuevas empresas que ha adquirido”.

La comunidad ha reaccionado con distintas maniobras, como detener el flujo de los llamados “Google buses” e incluso la impresión pública de carteles, como el organizado por Patrick Piazza y Verónica Solís, “San Francisco Eviction Times”, en Mutiny Radio. “No cambiamos nada con el arte, pero intentamos con esto mantener el nido, el núcleo. La vivienda es un derecho, no un negocio”, acentuó Piazza.

En una reciente mesa de trabajo organizada por Google en el W Hotel de San Francisco, al cual fuimos invitados periodistas locales, todos los empleados cuestionados al respecto dijeron que no podían hablar de su tentativa llegada al barrio de la Misión.