Otros dos muertos más en Venezuela

ONG ve a Maduro como el responsable intelectual de los hechos violentos

Otros dos muertos más en Venezuela
Violentos disturbios en Los Ruices, Caracas, ayer, entre opositores, efectivos de la Guardia Nacional, Policía y Colectivos.
Foto: Notimex

“Candelita que se prenda, candelita que se apaga”. Nicolás Maduro parafraseó el miércoles al “comandante supremo” para lanzar una muy polémica orden a las UBCH (Unidades de Batalla Hugo Chávez) y a los temidos colectivos revolucionarios (brigadas de choque del chavismo): disolver las guarimbas (barricadas y disturbios) en sus barrios.

El llamado presidencial al “pueblo organizado” fue traducido de inmediato. La alcaldía de Mérida sufrió en la madrugada la embestida de colectivos paramilitares, quienes a tiro limpio destrozaron varias dependencias municipales, con el alcalde opositor refugiado en su interior. “Nos llama la atención que quedando la sede de PoliMérida [policía estatal, chavista] a 400 metros de la alcaldía, el ataque durara 20 minutos y no hicieran nada. También cerraron el paso de la avenida Urdaneta para evitar el tránsito de vehículos durante el ataque. Los colectivos no solo quemaron y destrozaron, atacaron a bala limpia”, protestó el alcalde Carlos García.

El “contraataque fulminante” (como lo bautizó el gobernador José Ameliach, uno de los militares más poderosos del chavismo) prosiguió ayer en la propia Caracas, con un nuevo respaldo, el de Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea: “Las UBCH es una fuerza que existe y está organizada. Van a defender la patria”.

Las protestas inmediatas realizadas por organizaciones de derechos humanos no surtieron ningún efecto, cayendo en el mismo saco roto de todas sus denuncias previas desde que hace un mes estallaran los conflictos. “Con estas palabras, el Presidente está incitando a la confrontación pueblo contra pueblo”, denunció Provea, que señala directamente a Maduro de ser “responsable intelectual” de los hechos violentos.

El anuncio presidencial animó a los grupos de motorizados, quienes se lanzaron a la “limpieza” de barricadas en distintos puntos de la capital. Su consigna: imponer el orden revolucionario.

Desde temprano la zona más afectada fue Los Ruices caraqueños, de clase media. Los grupos de choque chavistas se toparon con la indignación vecinal: cacerolas y botellas lanzadas desde los edificios contra los paramilitares, que disparaban y también lanzaban piedras. Y que intentaron introducirse en las viviendas, para proseguir su persecución.

“Motorizados quisieron quitar la barricada y los guarimberos [rebeldes radicales] no los dejaron”, pormenorizó por su lado el escritor Daniel Dannery, vecino de la zona. Los manifestantes se resguardaron en sus edificios, pero los paramilitares prosiguieron hasta allí su embestida.

Amparados por la Policía Nacional Bolivariana, dispararon contra edificios y forzaron sus entradas.

Medios locales confirmaron que desde alguna vivienda también se repelió la agresión. “Tremenda plomamentazón”, como se describe en criollo semejante balacera.

Los motorizados incendiaron un vehículo en medio de la refriega a balazos, hasta que cayó uno de ellos, de profesión mototaxista. Y todo ello con la Guardia Nacional y la Policía como testigos mudos de los sucesos. “Desde un principio pudieron evitar todo, pero simplemente observaban”, insistió Dannery.

Cuando la Guardia Nacional interviene, es cuando se produce el disparo que acaba con la vida de un sargento. Hasta 25 tanquetas tomaron la zona posteriormente a las dos muertes.

“Hubo dos fallecidos, un motorizado que estaba recogiendo los escombros y un guardia nacional, ambos con disparos en la cabeza. Les dispararon desde los edificios, francotiradores”, explicó Cabello unos hechos que se están investigando y que no, una vez más, no concuerdan con lo manifestado públicamente con el jefe del ala militar del chavismo: el motorizado no recogía escombros y el militar recibió el disparo por la espalda.

“Primero se debe investigar y luego hablar”, le aconsejó Carlos Ocáriz, alcalde del municipio en donde se produjeron los hechos violentos.

“Hoy [ayer] los colectivos están desatados, cumpliendo las órdenes que ayer [antes de ayer] les dio Maduro”, acusó el abogado penalista Luis Izquiel. “Maduro tiroteó el diálogo. Habla de paz y manda a los colectivos a arremeter contra los manifestantes”, atacó Antonio Ledezma, alcalde mayor de Caracas.

¿Y Nicolás Maduro? De nuevo encadenado de forma obligatoria a todas las televisiones del país, el primer mandatario afirmo, tras conocer las dos muertes, que “ha caído otro soldado de paz, otro sargento de la patria”. Un baño de sangre en clima de alta tensión, lo que no le impidió repetir la misma consigna de 24 horas antes: “Candelita que se prenda…”.