Maestra hispana narra su experiencia

Para Emilene Rodríguez el cambio le devolvió la confianza en ser educadora
Maestra hispana narra su experiencia
Emilene Rodríguez estuvo a punto de abandonar el magisterio por su experiencia frustrante en la escuela pública tradicional.
Foto: edlpHumberto arellano

NUEVA YORK — Con una maestría en Inglés como Segundo Idioma (ESL), hace unos ocho años Emilene Rodríguez logró el sueño de su vida de ser maestra en una escuela pública de la ciudad de Nueva York. Pero la experiencia le resultó tan frustrante que un año después renunció y hasta quiso cambiar de carrera.

“Me contrataron para dar clases de ESL a niños de tercer grado, pero luego me pusieron en un mismo salón clases combinadas con 11 niños de tercero y ocho de cuarto grado”, dijo Rodríguez, quien es nacida en los Estados Unidos de padres mexicanos. “Yo les pregunté qué currículo les iba a dar, y me dijeron que el de tercero porque había más estudiantes de este grado”.

Como estaba acabada de salir de la universidad, la mayor queja de Rodríguez fue que no recibió ningún tipo de apoyo en ese primer año como maestra que la ayudara a impartir las lecciones.

“El entrenador que tuve sólo venía una vez a la semana y nunca estaba accesible”, dijo.

Otra queja de Rodríguez fue que cuando evaluó a los niños en lectura encontró una discrepancia: los niños leían a un nivel muy por debajo del que indicaban los registros de la escuela. Ella se lo comunicó a sus supervisores para que no la culparan de este problema y le brindaran ayuda para mejorar el nivel de los estudiantes.

“Pero nunca me ayudaron”, dijo Rodríguez. “Y al final me fui porque sentía que ellos sólo me entregaban el salón para que me las arreglara como pudiera y les diera resultados al final. Y cuando llegaron los resultados, no fueron buenos”.

Rodríguez aclaró que aunque su experiencia en escuelas públicas tradicionales fue frustrante, muchas escuelas sí brindan ayuda a los maestros y se preocupan por observarlos y darles entrenamiento, “porque tengo muchas compañeras trabajando en este sistema que les ha ido bien”.

Cuando ya había decidido dejar el magisterio, por recomendación de unos padres la llamaron a la ‘Family Life Academy Charter School’ (FLACS), donde ya lleva siete años como maestra de ELS.

“En la escuela charter me dieron todo el apoyo que necesitaba para hacer mi trabajo”, dijo Rodríguez. “Por ejemplo: con lectura. Cómo formar un grupo de lectura para ayudar a los niños a mejorar la comprensión. Yo les presentaba mis ideas y ellos me ayudaban a mejorarlas y a ejecutarlas”.

Rodríguez dijo que en la escuela charter recobró la confianza de ser educadora y volvió a creer en sí misma.

Marilyn Calo, directora ejecutiva de la ‘Family Life Academy’, quien contrató a Rodríguez, dijo que ella duró 27 años en el sistema público tradicional “y tuve muy buenas experiencias y sí recibí entrenamiento y apoyo”.

Sobre las diferencias entre la escuela pública y la charter, Calo dijo que mientras en la pública los maestros empiezan uno o dos días antes del inicio del año escolar, “aquí empezamos en las dos últimas semanas de agosto para preparar los salones y entrenar a los nuevos maestros con nuestro sistema”.

“También, aquí los niños salen a las 3:30 p.m. y los maestros a las 4:10 p.m., no junto con los niños. Así ellos tienen tiempo de arreglar su salón y conversar con padres si se necesita”, dijo Calo. “Y el primer viernes de cada mes tenemos medio día, y hay entrenamiento de maestros desde la 1 p.m. hasta las 4 p.m.”.

Emilene Rodríguez tiene una licenciatura en Ciencia para educación elemental de la Universidad Pace, y una maestría en Inglés como Segundo Idioma de la Universidad Fordham.