Sigue tensión en Venezuela

Los estudiantes mantienen su pulso contra Nicolás Maduro un mes después
Sigue tensión en Venezuela
Carlos Vargas (cen.), de la Universidad Católica Andres Bello, hablaba ayer, en rueda de prensa en la Universidad Humbolt, en Caracas.
Foto: EFE

Venezuela contenía ayer la respiración, cuando los estudiantes se lanzaban a la calle, por todo el país, para recordar que hacía un mes una marcha pacífica fue atacada por agentes de la inteligencia bolivariana y colectivos oficialistas. Resultado aquel día: tres muertos.

Balance hasta ahora: una veintena de víctimas mortales, incluyendo los asesinados por la represión gubernamental y los ciudadanos que han perdido la vida por culpa de las barricadas. A ello hay que añadir decenas de heridos, más de 1.300 detenidos y 40 casos de torturas denunciados por las ONG.

“Nuestra valentía se basa en las convicciones y esperanza que tenemos de un país mejor”, resumió el líder estudiantil Carlos Vargas. El recorrido programado de la marcha en la capital atraviesa el municipio Caracas Libertador, zona prohibida para la oposición por mandato de Nicolás Maduro.

El gobierno ya impidió las dos últimas manifestaciones opositoras (“las ollas vacías” del sábado y los médicos, el lunes), desplegando a cientos de policías y guardias nacionales, un buen número de tanquetas, incluso unas paredes metálicas para bloquear el paso.

El chavismo, como suele hacer, también hubo de programar su propia contramanifestación para ayer. “Marcharemos los jóvenes y estudiantes, por la paz y por la vida”, escribió vía Twitter Héctor Rodríguez, ministro de Educación.

Un clima de alta tensión, que provocó la petición pública de la ONG Provea, que documentó parte de los incidentes violentos de la concentración del 12F:

“Exhortamos a quienes participarán en marchas convocadas a garantizar carácter pacífico de manifestaciones”.

El primer mandatario decidió no volar ayer a la toma de posesión de Michelle Bachelet, pese a que estaba anunciada su presencia en Valparaíso. Uno de los hechos violentos de las últimas horas había añadido suspenso al viaje presidencial: el gobierno chileno solicitó información sobre el asesinato de la ciudadana chilena Gisela Rubilar, de 46 años.

“Esta compatriota chilena, militante de la revolución bolivariana, intentaba limpiar una calle y fue emboscada por los grupos armados del fascismo, que arremetieron contra ella y otros”, pormenorizó el canciller Elías Jaua, quien sustituyó a Maduro en los actos de Chile.

La diplomacia chavista había trabajado en los últimos días con tesón para que los presidentes de Sudamérica le dieran un nuevo espaldarazo a Maduro. La nota disonante de las últimas horas la proporcionó el ex presidente Lula da Silva, que reprochó suavemente al “hijo de Chávez” por no haber dialogado con la oposición.

Desde el estallido de la crisis, hace un mes, Nicolás Maduro no se ha movido de Caracas, incluso siempre ha permanecido en las cercanías del Palacio de Miraflores. Una clara señal de la situación que vive el país: Maduro basaba su acción ejecutiva en el llamado Gobierno de calle, con viajes a distintos municipios para aprobar in situ obras o inversiones.

Venezuela no encuentra ni una sola luz al final de un túnel que sigue sumando nuevas víctimas mortales. Daniel Tinoco, líder estudiantil en San Cristóbal de Táchira, murió el lunes al recibir un balazo en el pecho, disparado por colectivos revolucionarios, las brigadas de choque del chavismo.

El joven permanecía acampado en una de las avenidas principales y formaba parte de los llamados “guarimberos gochos” del bastión del antichavismo. La ciudad rebelde mantiene más de un centenar de barricadas, pese a la ofensiva gubernamental para despejar las vías, iniciada el domingo.

“Las víctimas de la actuación del paramilitarismo tiene un autor intelectual: Nicolás Maduro. Investigación y castigo”, disparó vía Twitter Marino Alvarado, dirigente de Provea.

“Mientras él duerme todas las noches como un niño, asesinan a muchos venezolanos. El país, cada día peor. ¡Responsable de la debacle!”, protestó Henrique Capriles utilizando una de las frases más polémicas de Maduro durante su entrevista con la CNN.