Sin papeles y sin miedo

El movimiento Reforma150 de indocumentados llega a Otay buscando asilo o visa humanitaria
Sin papeles y sin miedo
Decenas de solicitantes de asilo político cruzaron la frontera de México a Estados Unidos por la garita de Otay.
Foto: Notimex

SAN DIEGO.— Por tercera vez desde el pasado verano, un grupo de migrantes que vivieron la mayor parte de su vida en Estados Unidos y luego fueron deportados o decidieron partir por razones de fuerza mayor, pidieron entrar de nuevo al país pidiendo asilo o una visa humanitaria, con el objetivo de reunificar familias y de enviar un mensaje sobre carencias del sistema migratorio estadounidense.

Esta vez el grupo se autodenominó “Reforma150” en vez de “Dream” para indicar que su enfoque ahora está en pedir una reforma migratoria para reunir a las familias de millones de personas separadas por la deportación y el difícil acceso a visas y a tarjetas de residencia para vivir en Estados Unidos.

Se había anunciado que serían 150 personas las que cruzarían ayer, pero a última hora los organizadores decidieron dividir el grupo.

“Queríamos separar a los dreamers”, dijo Dulce Guerrero, portavoz del grupo. “Quedaron más de 100 personas, familias, niños y adultos del otro lado”.

Fueron alrededor de 40 personas las que cruzaron ayer al mediodía, casi todos “dreamers”, más cinco adultos y varios niños.

Guerrero no estaba segura de cuándo cruzaría el resto. “En los próximos días, a más tardar el próximo lunes”, dijo.

Del lado de México quedaron esas familias, que llegaron en autobuses como los “dreamers” a apoyar y gritar cánticos de estímulo a los que se entregaron. “Obama, queremos reforma” y “no están solos”, gritaban.

Algunas personas se unieron espontáneamente al grupo que se entregó a las autoridades. Martín Jesús Ustaita llevaba una raída maleta y un maletín con documentos cuando se unió al grupo en la puerta de Otay. “He vivido por 30 años en California y tengo un negocio que está cerrado desde hace más de dos años de aquel lado. Allá tengo a mi esposa, tres hijas, dos nacidas en Estados Unidos y una “dreamer” y cuatro nietas, dos que no conozco”, dijo. “Estoy desesperado, sigo pagando la renta de mi negocio para no perder el patrimonio de diez años de trabajo”.

El cruce, convocado en uno de los puertos de entrada de la frontera entre Tijuana, México, y San Ysidro, California, forma parte del movimiento #Bringthemhome (Llevarlos a casa), organizado por la Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes (NIYA). Ésta es la tercera vez desde julio pasado que se realiza esta táctica, que busca forzar al gobierno de Estados Unidos a permitir el ingreso de indocumentados que tenían residencia de años en este país y que fueron deportados u obligados a regresar a sus países de origen.

En anteriores intentos en el verano y otoño pasados, las autoridades liberaron a las familias con hijos y mantuvieron detenido al resto, durante varias semanas, mientras se realizan las entrevistas preliminares de asilo.

Algunos de los que intentaron pasar ayer fueron deportados, pero la mayoría aprobó su entrevista de “miedo creíble”, el primer paso para empezar con un caso de asilo.

Al cierre de esta edición las autoridades de inmigración solo habían liberado a un joven menor de edad, que cruzó la frontera acompañando a su padre.

El menor, identificado como Javier Gallegos, es ciudadano estadounidense nacido en Arizona. Su padre, Plácido Gallegos, seguía detenido.